<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751</id><updated>2011-07-28T16:20:39.177-07:00</updated><category term='[...] cronistas uruguayos en la diáspora'/><category term='Haiti: cronología de un derrumbe; Dany Laferrière (Haiti'/><category term='Robert Hirigoyen (Uruguay 1957)'/><category term='[...] narrativa uruguaya contemporánea'/><category term='Duilio Luraschi (Uruguay 1963)'/><category term='[...] narradores uruguayos en la diáspora'/><category term='Alfredo Fressia (Uruguay 1953)'/><category term='[...] momento César Vallejo'/><category term='[...] poetas uruguayos en la diáspora'/><category term='Taller literario'/><category term='Léon Laleau (Haití 1892-1979)'/><category term='Hebert Abimorad (Uruguay 1953)'/><category term='[...] momento Juan Gelman'/><category term='Luis Silva Schultze (Uruguay)'/><category term='[..]clásicos de la poesía en español'/><category term='1953)'/><category term='María Elena Walsh'/><category term='[...] poesía uruguaya contemporánea'/><category term='Verónica Pérez (Uruguay 1969)'/><category term='Julio Cortázar'/><category term='Verónica Pérez (Uruguay 1969); Editorial'/><category term='Julio Fernando Gil Diaz (Uruguay 1963)'/><category term='Pablo Galante (Uruguay1969)'/><title type='text'>Exilios, Migraciones, Fronteras</title><subtitle type='html'>Este blog es un punto de encuentro para escritores en diáspora: busca construir un puente entre los escritores que publican más allá de sus fronteras, y también posibilitar que se conozca la producción de exilio escrita dentro de cada país.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>29</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-5682503393619029412</id><published>2010-06-12T20:29:00.000-07:00</published><updated>2010-06-12T20:37:28.110-07:00</updated><title type='text'>Fútbol para gente de fé</title><content type='html'>Hola. Aprovecho el clima de Copa del Mundo para postar un cuento de Luis Silva Schultze, nuestro uruguayo en Cataluña, que gentilmente cedió este relato para nuestro blog.&lt;br /&gt;Nada más adecuado para conmemorar un evento tan importante del deporte mundial, que articula nuestras más firmes identidades nacionales y místicas, que regarlo con este relato, que, estoy segura, ganará por goleada los corazones de nuestros futboleros de fé.  A continuación, el cuento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt; LLUVIA DE GOLES&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                           por Luis Silva Schultze&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Pachicho nació en 1943 en el barrio de Peñarol, al norte de Montevideo. Cuando cumplió los diecisiete años, comenzó a trabajar, a cien metros de su casa, en los talleres ferroviarios instalados por  los ingleses, a mediados del siglo diecinueve. Casi a la vez que se escucharon los primeros silbatos de trenes uruguayos, y en esos mismos talleres, partió para la historia el club de futbol con el nombre de la barriada, cuyos colores, amarillo y negro a rayas verticales, copiaban las barreras de los pasos a nivel en las vías. Para Pachicho, esa camiseta de Peñarol, hizo de pañal y de pijama antes de usarla debajo de la túnica escolar, y más tarde sirvió como uniforme laboral martilleando en el techo de algún vagón. Nieto de esclavos y negro como el carbón de las viejas locomotoras, su corazón latía los domingos al repique de unos tamboriles candombeando por la tribuna del estadio, y como un jugador más, ese mismo corazón bajaba al césped a darle una mano a los suyos, corriendo con la pelota pegada al pie para que ella pudiera besar la red contraria. Su madre siempre decía que su hijo más que hincha de Peñarol, era él mismo Peñarol.&lt;br /&gt;     En las vacaciones de semana de turismo de 1964, Pachicho  fue con algunos  amigos a un campamento en el balneario de Piriápolis.  El sábado, el día que llegaron, tuvieron que levantar la carpa bajo un fuerte aguacero, que se hizo más intenso con el correr de las horas.  Habían llevado  una cocinilla de gas para cocinar, pero por la lluvia torrencial,  nadie se animaba a ir hasta el almacén para ponerle algo a la olla. Del travesaño horizontal que sostenía la tienda, colgaba una radio portátil japonesa. Los planes de jugar al futbol con una pelota de goma en la playa, y luego ir de noche a bailar con la música de Elvis, se tuvieron que cambiar por cuentos, historias y anécdotas que apenas podían entrar en aquél reducido espacio, muy cálido, pero donde ya aparecían las primeras goteras. Como si todo el grupo hubiera ido a un desierto, ninguno de los muchachos había llevado un paraguas o un impermeable. &lt;br /&gt;      El martes, aquella furia de la naturaleza había tomado tales proporciones, que nadie tenía dudas que el fin del mundo iba a ocurrir antes del Viernes Santo. Sin embargo, sorpresivamente, Pachicho preguntó si alguien lo  acompañaba a rezarle a San Antonio para que Peñarol, al día siguiente miércoles, tuviera suerte en  la final de la Copa de Campeones en Chile contra  Independiente de Argentina. La estatua de San Antonio estaba, sin ningún techito de resguardo, en la cumbre del cerro que dominaba el lugar, a cinco kilómetros del campamento. Durante dos minutos hubo un gran silencio y todos miraban y escuchaban al viento lleno de agua. Pero para algo están los amigos, dijo finalmente el flaco Luis, y se levantó para ir a la vez que se ponía una gorra. A diferencia de Pachicho que tenía unas firmes creencias religiosas con aportes de animismos africanos heredados, catolicismos parroquiales en el barrio y espiritismos brasileros importados, Luis era un ateo que no creía que ninguna fuerza sobrenatural podía actuar sobre una pelotita que picara por aquí abajo en la Tierra. Pero conocía también el gran valor que tienen para la vida, la lealtad y la fidelidad en la amistad, tanto en las sequías de un desamor, como en las inundaciones del cielo.  &lt;br /&gt;      Y allá iban subiendo los dos en busca del santo, más propiamente nadando que caminando. Pachicho, muy concentrado en la metafísica peñarolense, iba ya tratando de establecer las primeras conexiones con el más allá, mientras que  Luis se iba preguntando, en la hipótesis de que Dios existiera, como se las arreglaría éste en el caso que algunos argentinos se empaparan igual que ellos por Independiente en algún cerro de su país.&lt;br /&gt;      Al fin, casi licuados, llegan al sitio sagrado. Era evidente que la ceremonia no se iba a suspender por lluvia. Pachicho se adelanta, y se arrodilla en un gran charco con olas sin espuma a los pies de la estatua, y comienza a implorar con los brazos extendidos, como si sostuviera un paraguas, en sentido contrario a como bajaba una catarata divina desde la cabeza del Santo. Mientras tanto, Luis, como no tenía donde guarecerse, no le quedaba más remedio que bañarse como Dios manda, aguardando que terminara el encuentro, espiritual y cromático, entre los amarillos y negros de por aquí abajo, con los colores divinos que sólo eran captados en el telescopio del alma de Pachicho.  &lt;br /&gt;      Llegaron de vuelta a la carpa, tiritando, estornudando, mareados con las primeras fiebres, y empapando con sus ropas a los amigos que estaban bien calentitos, aunque sin ducharse. Pachicho y Luis se metieron inmediatamente en los sobres de dormir, enfermos pero con la satisfacción del deber cumplido, cada uno el suyo.&lt;br /&gt;      Al día siguiente, mientras seguía diluviando, todos escuchan el partido en el relato de Carlos Solé, que atravesando cordillera y temporal, aparecía milagrosamente por los pequeños altavoces japoneses. Pero esa voz, que tantas veces en ocasiones anteriores había traído la emoción de increíbles hazañas victoriosas, ahora anunciaba una dolorosa derrota: Independiente cuatro, Peñarol uno.&lt;br /&gt;       Nadie se animaba a hacer un comentario, pero de reojo todos miraban a Pachicho, más triste que sus antepasados con cadenas, y que, llorando, estaba tan mojado como  el día anterior.&lt;br /&gt;       Hasta que Luis, aún sabiéndose inoportuno, pero sin poder aguantar la tentación, pregunta :&lt;br /&gt;--- ¿ Para qué sirvió Pachicho lo de ayer si hoy nos metieron cuatro?&lt;br /&gt;--- Suerte que fuimos flaco, sino nos hacían doce.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-5682503393619029412?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/5682503393619029412/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2010/06/futbol-para-gente-de-fe.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/5682503393619029412'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/5682503393619029412'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2010/06/futbol-para-gente-de-fe.html' title='Fútbol para gente de fé'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-1163548942291063779</id><published>2010-06-12T20:13:00.000-07:00</published><updated>2010-06-12T20:15:42.930-07:00</updated><title type='text'>Lo prometido es deuda</title><content type='html'>A pedido de los lectores, estamos postando hoy el poema escrito de Hebert Abimorad que ya escuchamos en su versión hablada en el youtube.&lt;br /&gt;Seguimos aguardando textos de los lectores para ir componiendo el tejido plural de este blog. &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Un tango largo para Montevideo que se va  &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad con sus elementos desconocidos. Con sus momentos en que el hombre recién nacido no conoce su futuro. Lo espera. La incertidumbre de mecerse en una cuna construida de perspectivas. Todos le sonríen pero cuando el orín se pasee entre sus piernas no habrá nadie que cambie los pañales hasta el instante que las tenga irritadas, entonces un desconocido se acercará por piedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asiste a una escuela donde utilizan la tiza para jugar a la guerra. En esas calles pisadas, pisadas, marcadas, marcadas de huellas invisibles, mira los zapatos desde abajo y los ve gastados, agujereados y tropieza con los chicles que lleva para dejarlos en las paradas de los ómnibus, allí espera otro zapato agujereado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avanza hacia las esquinas desconfiado de encontrar la jerarquía al final de la cuadra, y oye ruidos de pasos y es entonces que teme chocarse con el recién llegado, dobla y mira de soslayo, en guardia para pasar inadvertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras los autos pasan acelerados, salpicando los pantalones, con un garaje como destino, el hombre llega pronto a su casa seca, afuera llueve torrencialmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace cola en la embajada, se lleva un refuerzo de mortadela y huele a ajo, pero qué importa, pasará frío y sueño, qué importa, tendrá augurosas expectativas, subirá a un avión repleto, tendrá hijos, cantará que veinte años no es nada y su mirada no será febril, retornará en un avión vacío, a una ciudad vacía, pero qué importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en el fondo se describe un cuadro de colores, hojas verdes, amarillas, rojas que vuelan hacia un cielo celeste mezclándose con los gritos de la muchedumbre, allí va sin pan en la valija, sin trampas, con la sola esperanza de un futuro mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la otra vereda algunos se quedan, ellos creen en el conejo blanco que recorrerá la ciudad sin mancharse, y sonríen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y al final, golpearás la puerta cerrada, mientras el portero estará ocupado leyendo una revista de Tarzán.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-1163548942291063779?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/1163548942291063779/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2010/06/lo-prometido-es-deuda.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/1163548942291063779'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/1163548942291063779'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2010/06/lo-prometido-es-deuda.html' title='Lo prometido es deuda'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' 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que lo visiten:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visite el site del escritor&lt;br /&gt;http://www.abimorad.just.nu/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrazos, Verónica&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-6244836155061531538?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/6244836155061531538/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2010/04/mas-de-habimorad-video-poema.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/6244836155061531538'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/6244836155061531538'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2010/04/mas-de-habimorad-video-poema.html' title='Más de Abimorad: video Poema'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-8338340447764068770</id><published>2010-04-04T21:18:00.000-07:00</published><updated>2010-04-04T21:41:22.366-07:00</updated><title type='text'>Más de Luis Silva Schultze</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Dando continuidad al blog, después de algún tiempo, les apresento hoy un relato, bastante intenso, que Luis Silva Shultze nos ha hecho llegar desde Cataluña. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Agradezco la paciencia de los que han mandado textos para el blog Exilios, y pido disculpas por la demora en publicar. Por motivos de fuerza mayor, no he podido dedicar al blog el tiempo que me gustaría. Pero todos los textos enviados a serán, en la secuencia, postados . Buena lectura, y como siempre, los aguardamos con comentarios, textos u otros aportes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;LOS HERMANOS&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Aunque Alfonso era muy amigo de Raúl desde hacía muchos años, nunca lo había visto trabajando como portero en el Hipódromo de Maroñas en Montevideo. En una tarde de domingo otoñal, y con el fin de conocer un ambiente distinto a los círculos universitarios en el que se movía habitualmente, Alfonso se acercó, por primera vez, a ver como corrían los caballitos. Para que Alfonso estuviera bien acompañado, Raúl le presentó a Carlos Rodríguez y a su hijo Federico, consumados especialistas hípicos y vecinos suyos en la calle Atenas de Piedras Blancas. Los Rodríguez eran dos gordos exactamente iguales con veinte años de diferencia. Vestían unos trajes oscuros, muy desplanchados, camisas blancas salidas un poco de las barrigas, corbatas chillonas con nudos enormes y desprolijos, y finalmente todo se remataba abajo con unos championes impecables y que eran lejos lo mejor del vestuario. Se pusieron a discutir en voz alta desde que se sentaron, a la vez que hacían bailar unos mondadientes, más por adorno que por higiene bucal. Sentado entre ellos, asombrado con la boca abierta, los ojos del flaco Alfonso con sus lentes enormes de miope, iban y venían de un Rodríguez a otro como si hubiera ido al tenis, y solo descansaban cuando aquellos consultaban el programa de carreras en el diario que cada uno llevaba. Éstos periódicos, enrollados con fuerza, servían también para señalar yeguas ganadoras y rubias despampanantes, para amenazar al otro con un martillazo impreso, o hacían de fusta como si fueran ellos los jockeys cuando se ponían de pie al final de las carreras. Éstas se iniciaban siempre en el lado opuesto a la tribuna de espectadores, y Alfonso en ese momento sólo veía una enorme nube de polvo que se levantaba, y no hubiera sabido decir si corrían ñus, cebras, gacelas o impalas. Sin embargo, sus acompañantes discutían por los milímetros existentes entre los hocicos.&lt;br /&gt;---Senigalia salió primera con permiso de Potranca Hermosa.&lt;br /&gt;---¡¿Qué tenés, las cataratas del Iguazú?!!!Es Supositoria que se va solita como los guapos de mi barrio!&lt;br /&gt;No todos eran guapos en Piedras Blancas. Carlos Rodríguez tenía otro hijo, Sergio, dos años menor que Federico, muy delgado y llamativamente afeminado. Su padre no podía explicarse como la naturaleza le había obsequiado “con aquello”, justo a un macho como él, que en lugar de comprar miel la conseguía masticando abejas. Sergio nunca jugaba al futbol en los partiditos que se armaban frente a su casa, y prefería sentarse en los muritos con las chicas del barrio, que le confiaban sus primeros secretos menstruales, o bien sus preferencias entre los bravíos jugadores, que con los torsos desnudos corrían detrás de una pelota salpicada con sangre charrúa.&lt;br /&gt;Un día, cansados y asustados por los rumores de los vecinos sobre la dudosa hombría de Sergio, y que peligrosamente estaban llegando al cercano hipódromo, Carlos y Federico, resuelven casar a Sergio con Roxana, una humilde muchacha del interior del país, que limpiaba desde pequeña en la casa y que siempre había soñado con formar un hogar en la gran capital. Lo de hogar iba a ser simbólico, porque a la flamante pareja les dieron para vivir un galpón destartalado y sin luz, atrás del hipódromo, que tiempo atrás había servido para bañar a los caballos. Raúl le contó a Alfonso, que seguía con interés el caso, que como él estaba pasando un mal momento económico, se le había ocurrido, como regalo, pedirle a un primo suyo, fotógrafo del diario El País, que incluyera gratis en la página de Sociales el nuevo enlace. De ésta forma, mientras los dos gordos orondos mostraban el recorte por todo Montevideo, ahuyentando los fantasmas que rondaban por sus testículos pensantes, Roxana le lavaba el pelo a Sergio, sentado en el pastito frente a su rancho paupérrimo, en el único contacto amoroso que disfrutaban. La idea del regalo fue un gran acierto, y acercó aún más a Raúl a la familia Rodríguez hasta hacerlo confidente, para luego contarle por carta los secretos a su amigo Alfonso, ahora radicado en Barcelona.&lt;br /&gt;Meses más tarde, les llegó a los Rodríguez, para fin de año, una postal de Federico, desde las afueras de Milán, informando que trabajaba en una enorme finca cuidando caballos. Contaba que le iba muy bien, y agregaba al despedirse que iba a mandar un pasaje de avión para “ayudar a Sergio a salir adelante”.&lt;br /&gt;Con el flamante Mercedes de su jefe, Federico fue a buscar a Sergio al aeropuerto, y al arribar a la finca, entró por la parte de atrás, zona que sólo él pisaba. Cuando llegaron al cobertizo, sin ninguna dificultad por la diferencia física entre ambos y por la sorpresa mayúscula, Federico derribó a Sergio al piso de tierra e inmediatamente le encadenó un tobillo a una cadena de cuatro metros que tenía preparada en un poste.&lt;br /&gt;---Ahora me las pagarás todas, hermanito, todas. La vergüenza que tuve muchos años con tus mariconadas, te las voy a cobrar y bien cobradas, nenita. ¿Te acordás cuando le dijiste a mi amigo Antonio que con aquella camisa roja quedaba muy buen mozo y toda mi barra no paraba de reír? ¿Te acordás cuando todo el barrio me preguntaba si ya tenías novio? Aquí te voy hacer macho y nadie te va reconocer a la vuelta.&lt;br /&gt;Pasados ocho meses se organizó una fiesta monumental festejando las bodas de plata de los dueños de casa. Federico no paró de ir a buscar invitados al aeropuerto y a la estación de tren que llegaban de toda Europa. Uno de ellos, el catalán Jordi, llegó solo, y por su manera de hablar y algunos gestos, el uruguayo pensó, “éste es igualito a mi hermano”.&lt;br /&gt;De noche en el banquete, en pleno jolgorio, dos niños de diez años, se encaminaron hasta el fondo oscuro del interminable terreno ayudándose con una linterna que estaba colgada de la última puerta. Volvieron al rato llorando a los gritos y apenas articulando las palabras: “Hay un monstruo, hay un monstruo!! Tiene el pelo hasta la cintura y quiso caminar cuando nos vio pero no puede…es un monstruo encadenado!!”&lt;br /&gt;Sergio estuvo internado en el hospital de Milán varios días para su recuperación física y sicológica. Jordi, que suspendió su vuelta a Barcelona muy impresionado por los acontecimientos, se sentaba en su cama para darle la mano a aquella calavera con suero, que, poco a poco, iba tomando los colores y los calores de la vida. Aquella calavera uruguaya-italiana, estaba pariendo un ser humano que nacía con veintidós años y ya con su primer amor a cuestas.&lt;br /&gt;Desde Montevideo, un tiempo después, Raúl le mandó a Alfonso, la dirección que venía en el remitente de una carta de Sergio a su madre desde Barcelona. Otra vez, como en el tenis del hipódromo, los ojos de Alfonso iban y venían entre Sergio y Jordi, pero ahora, iban y venían compartiendo la alegría de la existencia. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Luis Silva Schultze (Uruguay-Cataluña, 2010)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-8338340447764068770?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/8338340447764068770/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2010/04/dando-continuidad-al-blog-despues-de.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/8338340447764068770'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/8338340447764068770'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2010/04/dando-continuidad-al-blog-despues-de.html' title='Más de Luis Silva Schultze'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-2926906506853444950</id><published>2010-01-24T07:37:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.640-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Léon Laleau (Haití 1892-1979)'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;EN MEDIO DE LA MUERTE Y EN PLENA LUZ: UN HAITÍ QUE SONRIE TODAVÍA &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En primer lugar, me gustaría agradecer a las varias personas que me enviaron material sobre el Haití, sobre su historia, sobre la explotación sumaria a la que este pueblo viene siendo expuesto hace varios siglos. Como podrán ver, aún no me he decidido a postar nada de eso aqui, y me gustaría explicar por que. Es que no paramos de ver y oir noticias de un Haití mutilado, social y políticamente, y aún desencontrdo bajo los escombros. A pesar de solidarizarme con el pasado, el presente y el futuro de Haití, y aún cuando todo parece subsumido bajo una nube negra, me resisto a convertirme, yo también, en un brazo de la prensa mundial, que sólo reproduce los ecos de una catástrofe. Como intelectual, escritora y psicoanalista, me siento en el compromiso de levantar de una vez los ojos de los escombros, y mirar para el pueblo Haitiano, que aún herido, canta, lucha y se levanta solidario, aunque nadie los muestre por televisión. Mientras veo consternada como los países "civilizados" se llevan de la manito a los huérfanos del Haití, a apenas 10 dias de la catástrofe, sin siquiera molestarse en averiguar si esos niños tienen parientes fuera de Haití, o si sus padres aún sobrevivirán, no ceso de interrogarme. Qué espectáculo de "ayuda solidaria" es éste? Que tan lejos estamos de los secuestros de niños durante las repudiadas dictaduras militares latinoamericanas? Por que en lugar de 20.000 médicos, la comunidad internacional está enviando 20.000 soldados armados? Haití aún vive, late y brilla bajo los escombros, a despecho de la comunidad internacional, que parece tener demasiada prisa en decretarle su muerte como nación. Cuántos programas hemos visto que comenten siquiera sobre la vida cultural del Haití, sobre la lucha de sus intelectuales, sobre su arte pictórico que trasciende fronteras? Noticiamos la masacre haitiana como si nada hubiese habido antes allí, o como si nada hubiese quedado. Mientras, el pueblo de Port-au-Prince canta, se abraza y lucha por el aire, el agua y la luz. Por eso, en lugar de hablar del Haití menoscabado, paralizado y diezmado por ferocidades de varios órdenes, sean humanas o naturales, prefiero hablar del Haití que brilla. Porque también hay un Haití que pone su punto de luz en el mundo. Es de este Haití que quiero hablar hoy, aunque sólo sea para no sumarme a los discursos genocidas. Porque cuando un discurso sólo muestra el lado sórdido o violento de los pueblos, sin mostrar su luz, sabemos bien que se trata de un discurso genocida. Doble muerte, real y simbólica. Cito aquí, a modo de consuelo, un decir de Silvio Rodriguez, que bien cabe en este momento a los haitianos que siguen luchando: "al final de este viaje en la vida, quedarán los que sepan sonreir, en medio de la muerte, en plena luz". Larga vida al Haití.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los convido a seguir con nuestro objetivo literario, este mes homenajeando a los poetas haitianos de ayer, hoy y siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Léon Laleau&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;Encontré en la red estos poemas de Laleau, poeta haitiano nacido en 1892. Fue también abogado, lo que le posibilitó actuar en diversos sectores de la diplomacia, siendo uno de los responsables por el acuerdo por la no ocupación norte-americana en 1934.&lt;br /&gt;Ganó varios premios literarios internacionales. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Reproducimos hoy dos de sus poemas. La traducción es mía. Mi francés es parco, así que tomenlo como una versión libre. Un poema a dos manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Trahison&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ce cœur obsédant, qui ne correspond&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pas avec mon langage et mes coutumes,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Et sur lequel mordent, comme un crampon,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Des sentiments d'emprunt et des coutumes&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;D'Europe, sentez-vous cette souffrance&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Et ce désespoir à nul autre égal&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;D'apprivoiser, avec des mots de France,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ce cœur qui m'est venu du Sénégal&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Traición&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[Ese corazón obsesionado, que ni siquiera&lt;br /&gt;se corresponde con mi lengua y mis costumbres&lt;br /&gt;que muerden, como una grapa,&lt;br /&gt;los sentimientos y costumbres prestados de Europa&lt;br /&gt;siente el sufrimiento y la desesperación&lt;br /&gt;sin par de tener que domesticar con palabras de Francia&lt;br /&gt;este corazón que me ha venido de Senegal!&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Cannibales&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ce désir sauvage, certain jour,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De mêler du sang et des blessures&lt;/div&gt;&lt;p&gt;aux gestes contractés de l'Amour,&lt;br /&gt;Et de percevoir, sous les morsures&lt;br /&gt;qui perpétuent le goût des baisers,&lt;br /&gt;Les sanglots de l'amande, et ses râles!&lt;br /&gt;Ah! vieux instincts inapprivoisés&lt;br /&gt;De quelques ancêtres cannibales !&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Caníbales&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;[Ese deseo salvaje, cierto día&lt;br /&gt;De mezclar la sangre y las heridas&lt;br /&gt;con los gestos contraídos del Amor&lt;br /&gt;Y percibir, bajo las mordidas&lt;br /&gt;que perpetúan el gusto de los besos,&lt;br /&gt;los sollozos de la almendra, y sus estertores!&lt;br /&gt;Ah, viejos instintos indomados&lt;br /&gt;De aquellos ancestros caníbales.]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dificilmente podríamos encontrar más clareza en el decir de un sujeto colonizado. Las voces sobrepuestas, las imágenes contrarias de civilizado y salvaje, el origen denigrado al fondo arcaico del canibalismo. Y que sin embargo, a pesar de desplazado, lo "salvaje" de Laleau consituye la fuerza creativa, fundadora de su decir. Bella imagen de lo inconsciente: al final, Freud también era judío, (el ídiche era su lengua doméstica) en una Alemania hostil.&lt;br /&gt;En Laleau, la noción de lo africano como "salvaje", sabemos que no deja de ser parte del idioma del colonizador, que precisa construir, dentro de cada sujeto colonizado, su imagen de necesario civilizador. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Nos preguntamos: que puntos en común existen entre el discurso del colonizado y el discurso del emigrado, del refugiado, y aún del exilado? Estos cuatro discursos, a menudo se entrecruzan, y se confunden en un mismo sujeto. Señalan sin embargo diferencias substanciales en la posición del sujeto frente al Otro, y al modo particular en que se articula la resistencia.&lt;br /&gt;Lafferrière se torna un escritor Americano, se exilia en una nueva identidad linguística para poder hacerle frente a la dictadura, instaurada sobre una colonización feroz. Laleau, en cambio, habla como francés. Interroga, desde esa identidad, sus raíces culturales supuestamente "salvajes", y dialoga con sus dos lenguas perforadas, mezcladas, canibálicamente, comiéndose una a la otra, ineludiblemente, dentro de un mismo sujeto. Lenguas que no son, evidentemente, simétricas en cuanto a su legitimidad y posibilidades de expresión, pero que, ejercen cada una, a su manera, su dominio. Laleau se reconoce, de alguna forma, francés, mientras reivindica su Otro matricial africano.  Habíamos visto eso antes en Gelman, que crea islas dentro de la lengua: habla arcaismos en italia, ladino en España, español en Francia. De la Argentina él se va, no soporta el despertenecimiento de los que nada tienen, y vuelve a México. &lt;br /&gt;Qué tenemos para decir los escritores por el mundo, los que alternamos, por un motivo u otro, por opción o por falta de opción, con lenguas, culturas, historias, creando a partir de esa polivalencia que nos constituye? Me gustaría crear un foro de debates, y saber lo que otros piensan a este respecto. Textos y opiniones serán bienvenidos!! &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-2926906506853444950?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/2926906506853444950/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2010/01/en-medio-de-la-muerte-y-en-plena-luz-un.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/2926906506853444950'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/2926906506853444950'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2010/01/en-medio-de-la-muerte-y-en-plena-luz-un.html' title=''/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-5306595965788617715</id><published>2010-01-17T08:32:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.652-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Haiti: cronología de un derrumbe; Dany Laferrière (Haiti'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='1953)'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;Haiti: genealogía de un derrumbe&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Haiti. Es difícil salir de la consternación delante de tantas imágenes de devastación, derrumbe y dolor al mismo tiempo, que llenan nuestros televisores, venidas todas de un país tan pequeño tal vez el más pobre de toda América (parafraseando a Zitarroza, como pudo caberle, en espacio tan pequeñito, toda esa muerte). Haiti parece no existir más. Sobran los cuerpos, casi vivos o muertos, errando por un paisaje desolador. Que país es éste, que se nos muestra a los destrozos? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Quise saber algo de su historia y de su literatura, y en esa búsqueda, me deparé con los relatos autobiográficos de Dany Laferrière, escritor haitiano, que como la mayoría de los intelectuales de este país, han vivido y compuesto su obra enteramente en el exilio. Pequeño paraíso infernal, donde el exilio es la única forma de sobrevivencia, a riesgo de sentirse, como dice Laferrière, dentro del país, más ausente de si mismo que si uno estuviera afuera. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Tuve la osadía de traducir algunos trechos autobiográficos de este escritor haitiano, que ha sido traducido a varios idiomas, pero escribe, basicamente, en francés.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Autobiografando a Dany Laferrière &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Yo nací en 1953. tenía cuatro años cuando Papa Doc llegó a la presidencia en 1957. Y los dos Duvalier (padre e hijo) permanecieron en el poder hasta 1986. Yo soy, por lo tanto, un niño de ese régimen. Durante mi infancia y adolescencia (y hasta la edad de veintitrés años, fecha de mi partida de Haiti) yo no había conocido otra cosa que el mundo inventado por Duvalier. Un universo extraño.” &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[Papa Doc, como llamaban al Dictador Duvalier, había colocado a su propio hijo, Baby Doc, al frente de los asuntos "temporales" del país].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Dany Laferrière nació en Port-au-Prince, pero vivió hasta los 11 años con su abuela, en un pueblito bastante pobre distante de la capital, porque su madre tenía miedo de que él sufriese alguna represalia del régimen militar de Duvalier (Papa Doc), ya que su padre había sido exiliado debido a sus ideas políticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La mayoría de mis amigos (y también yo) no conocimos a nuestro padre (muerto en la prisión o exilado). Fuimos educados por nuestras abuelas, nuestras madres y nuestras tías. Mujeres sin hombre. Niños sin padre. Duvalier pudo, de esa forma, hacernos creer que él era nuestro padre.” &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta impostura paterna que marca la generación de Laferrière, no dejará de tener efectos en su camino literario. Lo vemos en particular en su afección a Bukovsky, muy probablemente por la forma brillante con que este último desmonta los últimos ladrillos del sueño americano del "Pater" de familia decadente (los padres bukovskianos tienen siempre algo de depravado, de ridiculamente impotentes, fantasmas de la depresión de los mercados en la pálida ley seca.) &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A los once años, Laferrière retorna a Port-au-Prince donde estudia y se torna cronista cultural de una revista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Vivíamos en un país donde todos los intelectuales (escritores, periodistas, médicos, ingenieros, abogados, poetas) ya habían estado presos (Fuerte Domingo), o expulsos en el exilio. Esos eran los que intentaban enfrentar a Papa Doc. Los otros permanecías ausentes de si mismos.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nos encontrábamos solos, frente a la poderosa máquina de la propaganda de una de las dictaduras más corruptas del planeta. Papa Doc se ocupaba de nuestro espíritu (nos hacía creer que él era un ser inmaterial) e Baby Doc, de nuestro cuerpo (nos embutía de placeres)".&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;"Escribo para probar que no soy un perro"&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando en 1976, uno de sus amigos periodistas es asesinado por la fuerza dictatorial, Dany huye a Montreal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“yo soy un escritor americano que escribe directamente en francés, y no un escritor francófono. Como es que eso comenzó? Pues bien, es muy simple: cuando llegué a Montreal, como estaba solo, sin parientes ni amigos, tuve que trabajar en diferentes fábricas (y eso durante cerca de ocho años). Eso tuvo como efecto un cambio total en mi visión del mundo. Imaginen que en Haiti, vivía aún con mi madre y mis tías que se ocupaban de mí como si fuera un joven príncipe. A los veintitrés años, no solamente jamás había trabajado (si bien escribía las crónicas culturales de los diarios, y en la radio, lo que me daba un salario que me permitía pagar algunas cervezas con los amigos, comprar algunos libros, uno o dos discos e invitar alguna muchacha al cine). Nunca tuve ninguna responsabilidad, ni ningún sentido de la responsabilidad, me contentaba con ver a mi madre y a mis tías correr a diestra y siniestra para conseguir el dinero del alquiler, de la comida, o de mis ropas. Yo era, lo que se llama un intelectual del Tercer-mundo. Sobre todo libresco. El mundo material no existía para mí. Y la oportunidad de mi vida llegó cuando tuve que partir precipitadamente para Montreal en lugar de Paris, que era mi destino normal. Me torné un operario de la noche a la mañana. Yo no intentaré, de forma ninguna, hacer un elogio a la condición obrera, al contrario, fue horrible en todos los sentidos de la expresión. Pero esta situación nueva e incomprensible me permitió responsabilizarme por mi vida:&lt;br /&gt;Me di cuenta felizmente que nadie sabía donde yo estaba en ese momento Yo no tenía más amigos Ni domicilio fijo. Mi vida estaba en mis manos.&lt;br /&gt;Yo puse, bruscamente, los pies en la tierra. Que tierra? América. Un lugar donde es difícil fascinar a las personas con las fórmulas de la gentileza. Toda la cuestión era: que haces para vivir? Yo no era más, felizmente, un eterno estudiante (escritor a veces) que discutía la pareja Sollers/Kristeva (yo hablo de la época de Tal Cual) de madrugada en los bares llenos de humo del Quartier Latin. Cuando tomé la decisión de escribir un libro, ya había considerado el trabajo de escritor como la última oportunidad que tenía de salir de la fábrica, donde yo escribí: ‘Escribo para probar que no soy un perro’ (extraído de 'Esa granada en la mano de un joven negro es una arma o una fruta?') Los que se habían tornado mis dioses en esa época (Millar, Bukowski, Baldwin) son los tipos de la calle que habían introducido la calle en sus obras. A partir de ahí, las novelas francesas me parecieron desvitaminadas, tontas y ligeras a final de cuentas.&lt;br /&gt;Si he escrito mi primera novela en francés, es apenas porque yo no conocía tan bien el inglés como para intentar esa experiencia. Casi todos mis libros son traducidos al inglés, además de que yo no soy prácticamente leído en Francia. Ni siquiera en aquella época del triunfo de la literatura antillana en la francofonía. No lo lamento, porque me tengo todavía el sueño de ser conocido en el mundo de la francofonía como un escritor americano que llegó a escribir en francés. "&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Haiti es un país de innumerables referencias culturales: la francesa (brutalemente colonizadora), la africana, (esclavocrata, a través fundamentalmente del vudú), y la indígena. En medio a esta mezcla surge un realismo maravilloso, que caracteriza muchas de las obras de literatura haitiana.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Laferrière parece tener, sin embargo, una predilección por el realismo, tal vez por haber sentido de cerca los excesos del "totalitarismo mágico" de los duvalier. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un pequeño fragmento del autor, relata esta visión de estrañamiento, o tal vez revelación de que existe algo más que el universo "inventado por duvalier", aún en tierra haitiana: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;"J'étais assis tranquillement sur la galerie de mon oncle André, à Petit-Goâve, où je passais mes vacances estivales, quand la jeep s'est arrêtée à un mètre de moi. Quatre filles sont descendues promptement de la jeep verte et, sans même me jeter un regard, elles se sont dirigées vers le fond de la cour. L'étonnement passé, je leur ai emboîté le pas, pour les découvrir en train de se baigner, à moitié nues, dans le grand bassin d'eau glacée de mon oncle. J'avais l'impression d'assister à une scène primitive. Je restai figé, les bras ballants, près de la porte. À un moment donné, elles m'ont repéré, et, plutôt que de se couvrir les seins, elles se sont mises à rire. Un rire étrange, à la fois sensuel et moqueur. Je ne connaissais aucune fille de ce genre. Ma soeur et mes cousines semblaient bien différentes. Je vivais tranquillement la fin d'une très longue enfance. Tout à coup, ce brusque virage. Un nouveau monde s'ouvrait brutalement à mes yeux. Je les regardais, fasciné, oubliant presque la nudité de leurs seins (et quels seins!) pour ne m'intéresser qu'à la liberté de leurs mouvements. Elles me semblaient vivre sans aucune contrainte. Et pour moi, à l'époque comme aujourd'hui d'ailleurs, c'était tout."&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Más referencias de este autor, e inclusive textos leídos con su propia voz, en la internet, dirección &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.lehman.cuny.edu/ile.en.ile/paroles/laferriere.html"&gt;http://www.lehman.cuny.edu/ile.en.ile/paroles/laferriere.html&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-5306595965788617715?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/5306595965788617715/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2010/01/haiti-genealogia-de-un-derrumbe-haiti.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/5306595965788617715'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/5306595965788617715'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2010/01/haiti-genealogia-de-un-derrumbe-haiti.html' title=''/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-7512699815043646787</id><published>2010-01-10T14:08:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.664-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julio Cortázar'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;RAYUELA   &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy domingo, La Maga perdida como siempre en París, la belleza de una tarde de lluvia, la voz de Cortázar con su acento afrancesado. Todo conspira a favor del amanecer.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 32: Carta de La Maga a Rocamadour &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es así, Rocamadour: En París somos como hongos crecemos en los pasamanos de las escaleras, en piezas oscuras donde huele a sebo, donde la gente hace todo el tiempo el amor y después fríe huevos y pone discos de Vivaldi, enciende los cigarrillos y habla como Horacio y Gregorovius y Wong y yo, Rocamadour, y como Perico y Ronald y Babs, todos hacemos el amor y freímos huevos y fumamos, ah, no puedes saber todo lo que fumamos, todo lo que hacemos el amor, parados, acostados, de rodillas, con las manos, con las bocas, llorando o cantando, y afuera hay de todo, las ventanas dan al aire y eso empieza con un gorrión o una gotera, llueve muchísimo aquí, Rocamadour, mucho más que en el campo, y las cosas se herrumbran, las canaletas, las patas de las palomas, los alambres con que Horacio fabrica esculturas. Casi no tenemos ropa, nos arreglamos con tan poco, un buen abrigo, unos zapatos en lo que no entre el agua, somos muy sucios, todo el mundo es muy sucio y hermoso en París, Rocamadour, las camas huelen a noche y a sueño pesado, debajo hay pelusas y libros, Horacio se duerme y el libro va a parar abajo de la cama, hay peleas terribles porque los libros no aparecen y Horacio cree que se los ha robado Ossip, hasta que un día aparecen y nos reímos, y casi no hay sitio para poner nada, ni siquiera otro par de zapatos, Rocamadour, para poner una palangana en el suelo hay que sacar el tocadiscos, pero donde ponerlo si la mesa está llena de libros. Yo no te podría tener aquí, aunque seas tan pequeño no cabrías en ninguna parte, te golpearías contra las paredes. Cuando pienso en eso me pongo a llorar, Horacio no entiende, cree que soy mala, que hago mal en no traerte, aunque sé que no te aguantaría mucho tiempo. Nadie se aguanta aquí mucho tiempo, ni siquiera tú y yo, hay que vivir combatiéndose, es la ley, la única manera que vale la pena pero duele, Rocamadour, y es sucio y amargo, a ti no te gustaría, tú que ves a veces los corderitos en el campo, o que oyes los pájaros parados en la veleta de la casa. Horacio me trata de sentimental, me trata de materialista, me trata de todo porque no te traigo o porque quiero traerte, porque renuncio, porque quiero ir a verte, porque de golpe comprendo que no puedo ir, porque soy capaz de caminar una hora bajo el agua si en algún barrio que no conozco pasan Potemkin y hay que verlo aunque se caiga el mundo, Rocamadour, porque el mundo ya no importa si uno no tiene fuerzas para seguir eligiendo algo verdadero, si uno se ordena como un cajón de la cómoda y te pone a ti de un lado, el domingo del otro, el amor de la madre, el juguete nuevo, la gare de Montparnasse, el tren, la visita que hay que hacer. No me da la gana de ir, Rocamadour, y tú sabes que está bien y no estás triste. Horacio tiene razón, no me importa nada de ti a veces, y creo que eso me lo agradecerás un día cuando comprendas, cuando veas que valía la pena que yo fuera como soy. Pero lloro lo mismo, Rocamadour, me equivoco, porque a lo mejor soy mala o estoy enferma o un poco idiota, no mucho, un poco pero eso es terrible, la sola idea me da cólicos, tengo completamente metidos para adentro los dedos de los pies, voy a reventar los zapatos si no me los saco, y te quiero tanto, Rocamadour, bebé Rocamadour, dientecito de ajo, te quiero tanto, nariz de azúcar, arbolito, caballito de juguete ... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Escuchen la lectura de este texto por el propio Cortázar, en &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=kPzbOXY1A1w&amp;amp;feature=related"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=kPzbOXY1A1w&amp;amp;feature=related&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-7512699815043646787?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/7512699815043646787/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2010/01/rayuela-hoy-domingo-la-maga-perdida.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/7512699815043646787'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/7512699815043646787'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2010/01/rayuela-hoy-domingo-la-maga-perdida.html' title=''/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-7499947381326580278</id><published>2010-01-09T12:52:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.689-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='María Elena Walsh'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Exilios argentinos&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el último post recordábamos a nuestra (digo nuestra porque, sí, hermanos argentinos, ella es de todos los que alguna vez fuimos niños) añorada María Elena Walsh. Tal vez extrañe al lector que no haya postado algo sobre nuestra amada viajera Manuelita, o nuestra intrépida escaladora de telas de araña, la bailante Titina. Pero bueno, tal vez quise darle lugar a otros textos (no menos tiernos) que se perdieron bajo el oleaje de tanta otra belleza que esta autora inigualable compuso.  &lt;br /&gt;Hoy quería traer, para seguir con la tónica, algo melancólica tal vez, de este inicio exiliado de 2010, un tema "adulto" de Maria Elena, que, (dicen algunos), fue tema central de una novela, o al menos parte de una película llamada Juguemos en el Mundo. El texto mantiene su bella duplicidad de lenguaje, entre lo infantil, lo adulto, y entre lo que puede ser dicho y lo que no. Esta genial burladora de la amnesia infantil, no se quedó atrás en lo que tiene que ver con engañar las barreras represoras de un tiempo dictatorial, rompedor de las tierras que llevamos en el alma.&lt;br /&gt;Para el migrante, cómo saber al final, cual es la tierra que lo constituye? A cuál tierra le cantaremos un dia su serenata?&lt;br /&gt;Sigue aqui Serenata para la Tierra de uno. Himno de los que aman cualquier cosa en la vida, porque sea lo que sea, juramos que estaremos siempre allí para defenderlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SERENATA PARA LA TIERRA DE UNO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María Elena Walsh&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque me duele si me quedo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;pero me muero si me voy&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por todo y a pesar de todo, mi amor,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;yo quiero vivir en vos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por tu decencia de vidala,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y por tu escándalo de sol&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por tu verano con jazmines, mi amor,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;yo quiero vivir en vos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque el idioma de infancia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;es un secreto entre los dos,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por que le diste reparo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;al desarraigo de mi corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por tus antiguas rebeldías,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y por la edad de tu dolor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por tu esperanza interminable, mi amor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;yo quiero vivir en vos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para sembrarte de guitarra,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;para cuidarte en cada flor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y odiar a los que te castigan, mi amor,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;yo quiero vivir en vos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El enlace para ver el video de la película Juguemos en el Mundo, donde aparece María Elena cantando esta canción, es &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=ncL497m2-B4"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=ncL497m2-B4&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que lo disfruten. Seguimos aguardando textos, sugestiones, comentarios y mails de los lectores.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-7499947381326580278?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/7499947381326580278/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2010/01/exilios-argentinos-en-el-ultimo-post.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/7499947381326580278'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/7499947381326580278'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2010/01/exilios-argentinos-en-el-ultimo-post.html' title=''/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-3505596219030149032</id><published>2010-01-02T15:14:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.699-07:00</updated><title type='text'>Por una estación de claridad: María Elena Walsh</title><content type='html'>Escribo hoy, primer post del año 2010, desde la ciudad de Montevideo. No hay cielo anaranjado por aquí, pero las calles exhalan una peculiar  luminosidad. Entre las compras de Navidad y la gente amontonándose en la rodoviaria calcinante para irse de vacaciones, es una ciudad llena y vacía. El 1 de enero, cuando pensaba cómo comenzaríamos el blog este año, vino la peque Sofía, de apenas 3 añitos, y me enseñó una canción de María Elena Walsh. Mi LP de canciones para mirar está ya cubierto por algunas décadas de pelusa y polvo, pera en la voz de Sofi, la música me pareció tan nueva. Que ganas de bailar, sin embargo...la infancia estaba toda allí, pero yo no la podía tocar ni con las manos. Es por eso que decidí este año comenzar mis posts por María Elena Walsh, la que perdió la infancia dentro de una chinela azul, y la miró de cerca con los ojos prestados de los grandes. Como se ha dicho, la infancia también es un país de exilio. Tal vez el más lejano. Salut, y los convido a seguir persiguiendo poemas y cuentos exiliados, a lo largo de 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;COPLAS DE NAVIDAD&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                  María Elena Walsh&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé de donde vengo,&lt;br /&gt;y voy para Belén.&lt;br /&gt;Belén está muy lejos,&lt;br /&gt;hay que tomar el tren&lt;br /&gt;cruzar el mar en coche,&lt;br /&gt;después seguir a pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Belén no está lejos,&lt;br /&gt;cerca está Belén.&lt;br /&gt;Queda donde todos,&lt;br /&gt;nos portamos bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se me ha perdido un niño,&lt;br /&gt;y no lo puedo hallar,&lt;br /&gt;lo andoy buscando a tientas,&lt;br /&gt;con gran necesidad.&lt;br /&gt;Lo llamo y no contesta.&lt;br /&gt;Yo llego y él se va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño está cerca&lt;br /&gt;ahí nomás está,&lt;br /&gt;durmiendo tranquilo,&lt;br /&gt;junto a su mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que hace añares&lt;br /&gt;solíamos jugar.&lt;br /&gt;Los dos éramos changos,&lt;br /&gt;pero una Navidad,&lt;br /&gt;me fui para ser grande&lt;br /&gt;y ya no lo vi más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Él no se cansa&lt;br /&gt;nunca de jugar.&lt;br /&gt;Sigue siendo chango,&lt;br /&gt;para Navidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le llevo mil regalos,&lt;br /&gt;en cajas de cardón,&lt;br /&gt;y voy con mucho miedo,&lt;br /&gt;porque alguien me contó&lt;br /&gt;que el chango amigo mío&lt;br /&gt;hoy es un gran señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le lleves nada,&lt;br /&gt;nada por favor&lt;br /&gt;más que un paquetito,&lt;br /&gt;con tu corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Como homenaje a la ciudad natal de la cantante, postamos a continuación, Fideos Finos).&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;FIDEOS FINOS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                            María Elena Walsh&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a contarles lo que había entonces,&lt;br /&gt;en Ramos Mejía.&lt;br /&gt;Había olor a tía,&lt;br /&gt;veredas de ladrillo con pastito.&lt;br /&gt;y, tras la celosía,&lt;br /&gt;un viejo organillero,&lt;br /&gt;con monito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y había por los caminos&lt;br /&gt;muchísimos fideos finos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había un cielo entero&lt;br /&gt;por donde navegaban las hamacas&lt;br /&gt;y leche que el lechero,&lt;br /&gt;traía, no en botella, sino en vaca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había lluvia en tina,&lt;br /&gt;y patio con ranitas adivinas,&lt;br /&gt;y una gallina clueca&lt;br /&gt;mirándonos con ojos de muñeca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había a cada rato,&lt;br /&gt;un gato navegando en un zapato,&lt;br /&gt;y había en la cocina,&lt;br /&gt;una mamá jugando con harina.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-3505596219030149032?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/3505596219030149032/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2010/01/por-una-estacion-de-claridad-maria.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/3505596219030149032'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/3505596219030149032'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2010/01/por-una-estacion-de-claridad-maria.html' title='Por una estación de claridad: María Elena Walsh'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-8120049659064876098</id><published>2009-12-12T11:11:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.708-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Verónica Pérez (Uruguay 1969); Editorial'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;EXÍLIOS...&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Exilio, del latín, prohibición. A los exilados les era prohibido hablar con otros seres humanos, utilizar el fuego para cocinar sus alimentos, y habitar moradas a no ser que las hubiesen construido con sus propias manos. El exilio era una condición de deshumanización, era "estar fuera de casa” y perderse como ser para el otro, la pena máxima.&lt;br /&gt;Comprobamos a lo largo de la historia, que las situaciones de exiliamento, individuales o colectivas, fueron siempre propulsoras de una rica poética, movida por la búsqueda de lo deseado y ausente: la tierra prometida, el amor perdido, el pasado que se ha ido.&lt;br /&gt;Es por eso que la palabra “exilio” engloba la idea de una pérdida, que al ser revestida por la palabra, puede tornarse creación. El propio San Juan de la Cruz escribió sus primeros poemas, preso en su mazmorra y prohibido de ver la luz del sol. Fue en esa oscuridad que nació la poesía española en todo su esplendor.&lt;br /&gt;Es esa posibilidad creadora del “exilio” que este blog incita, a través del lirismo de la vida cotidiana, que todos llevamos dentro. Lo reencontramos en el extrañamiento del migrante por "estar fuera" de casa. Y en todos esos momentos en que nos animamos a atravesar las fronteras de la imaginación, la razón y la emoción, asumiendo el desafío cotidiano de nuestro vivir. &lt;br /&gt;Verónica Pérez (Porto Alegre, 2009)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-8120049659064876098?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/8120049659064876098/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/12/exilios.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/8120049659064876098'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/8120049659064876098'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/12/exilios.html' title=''/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-3749635803549321350</id><published>2009-12-06T12:46:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.718-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Luis Silva Schultze (Uruguay)'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] narradores uruguayos en la diáspora'/><title type='text'></title><content type='html'>Hoy les presento este cuento de Luis Silva Schultze, que el autor, uruguayo, ha enviado desde Cataluña para nuestro blog. El título "La cabina" coloca en el centro de las atenciones ni más ni menos que el teléfono. Los que somos migrantes, sabemos del valor del teléfono como receptáculo de la voz del ausente-amado, en particular cuando la distancia torna imposible la frescura de la mirada. En esta historia tragicómica, deseos, temores y malentendidos se entrelazan, configurando un buen mosaico de la vida secreta (y no tanto) de todo migrante.&lt;br /&gt;Continuamos recibiendo textos sobre "los exilios" de los lectores, a través del e-mail &lt;a href="mailto:veronicaperez@terra.com.br"&gt;veronicaperez@terra.com.br&lt;/a&gt; . Los dejo con "La Cabina", espero que lo disfruten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;LA CABINA&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por Luis Silva Schultze&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mediados de febrero de 1977, Mariel, con sus veintisiete años recién cumplidos, tiene necesidad de huir de la dictadura militar uruguaya. Luego de unos días en Buenos Aires, sus contactos clandestinos le permiten llegar hasta una Barcelona en plena ebullición democrática. En su segunda semana de estadía, comienza a trabajar en un restaurante de un compatriota minuano, lo que le permite con sus primeros ahorros, al año de llegar, alquilar, (¡sola!), un apartamento muy chiquito en el barrio de San Andrés. Mientras da sus primeros pasos por la cultura catalana en la búsqueda de integrarse en su nuevo mundo, dedica también varias horas a la semana, junto con otros uruguayos exiliados y algunos españoles solidarios, a denunciar la situación existente en su país, y contribuir en todos los sentidos y formas posibles, a la lucha que allá dentro se seguía librando.&lt;br /&gt;Un sábado de noche, en una reunión en que se estaba organizando un festival donde iba a cantar Alfredo Zitarrosa, en el gimnasio municipal del mismo barrio en que ella vivía, conoció a un uruguayo, recién llegado, que como le gustaba decir a su vecina y amiga andaluza, “estaba para correrlo con un colchón”. Muy seductor, con más versos que Machado, Juan le cayó muy bien a Mariel. En consecuencia, unos vinitos , y el deseo de darle unas horas de descanso a su independencia, fueron suficientes para que ella se decidiera a mostrarle como era una noche loca en su apartamento, no sin antes advertirle, “la palabra noche, igual que la palabra gente, no lleva plural”.&lt;br /&gt;Al otro día, la dueña de casa se despertó tardísimo, se puso su bata celeste, y cuando pensaba dar el clásico besito de despedida, como en otras oportunidades similares, se dio cuenta que Juan ya tenía la comida preparada. En la mesita sin mantel del pequeño comedor, había puesto en un vaso con agua, la rosa que juntos habían arrancado la noche anterior. Aquél arroz estaba riquísimo. Por ahora, todo lo hacía bien el mozo. Pero luego, como el sofá que ella se había traído desde el container de la esquina era muy duro y la tarde estaba lluviosa, no quedaba otro lugar que no fuera la cama, aún caliente, para tomar el café junto con los licores de la atracción, aún latente. Pero esta vez, no solo estuvo presente la pasión carnal., sino que hubo una necesidad mutua por conocerse mejor. Poco a poco, se fueron construyendo, palabra a palabra, beso a beso, puentes de ternura para hacer posible las invasiones afectivas. Mariel se fue olvidando de aquella promesa adolescente que ella se había hecho, de que amaría a otro pájaro, si, pero sin compartir el mismo nido. Porque Juan ya volaba sin parar por el apartamentito como si fuera suyo: entre una canilla del baño que se goteaba y que se propuso arreglar, otra vez en la cocina para cenar algo, y en todos los sitios su volcán afectivo que no paraba de emanar cariños y ternuras. Entonces se fue quedando y quedando, y Mariel saboreando y saboreando las mieles iniciales de la convivencia, cuando aún las abejas no pican. Con el correr de los meses y el plural de las noches, por entre las olas del querer y la bruma de las dificultades del día a día, fue avanzando firmemente un velero con el nombre de los dos hacia la claridad del amor.&lt;br /&gt;Allá en Montevideo, la madre de Mariel nunca había comprendido la salida del país de su hija. Anclada al televisor que sólo le hablaba de los enemigos de la patria, desde su ventana abierta al calor de las tradiciones conservadoras, nunca vio como se pudría el árbol de la libertad de su vereda. Pero cuando por carta se enteró que Mariel vivía con un hombre sin casarse, estuvo a punto de ir hasta el árbol para colgarse. Para cortar estos disgustos maternos que llegaban por carta, la pareja tuvo la idea de simular un casamiento, invitando a varios amigos y vecinos, todos con sus mejores trajes y vestidos, y que en las fotos que fueron para Montevideo aparecían brindando con champagne por la felicidad de los novios. En una de ellas, aparecía el dueño del apartamento que de casualidad había llegado para cobrar el alquiler, con más cara de sorpresa que de alegría, abrazando a su hijo Juan que acababa de conocer. En otra, Mariel, con un vestido muy blanco y largo de una compañera de trabajo, se ponía de sombrero la libreta de casamiento de su amiga andaluza, mientras ésta le tiraba arroz por el escote. Cuando le llegó las fotos por correo, la madre de Mariel, oronda y muy contenta, corrió a mostrárselas a las vecinas, que con nostalgia, recordaban como le habían enseñado a caminar a la novia. También se las enseñó al cura Santiago, que luego de mirarlas detenidamente, una por una, tres veces, como si algo le llamara la atención, solo hizo una crítica, y era que en aquella trascendente ceremonia faltaban crucifijos y sobraban botellas. Pero no dijo nada más.&lt;br /&gt;Una tarde, paseando sola y con tiempo, Mariel se decide a entrar en una cabina telefónica. No tenía dinero, pero sí unas ganas locas de escuchar la voz de su madre. Por aquellos años, una llamada telefónica intercontinental de quince minutos era casi un alquiler. ¡Qué diferencia entre leer una carta a escuchar otra vez el timbre de su voz!&lt;br /&gt;¿ Y si la llamaba sin poner monedas y escuchaba el hola del otro lado? Luego se cortaría, claro, no podría hablar más, pero por lo menos habría obtenido, para alegría de su corazón, un hola, solo un hola, el cálido y cariñoso hola rioplatense, el cálido y cariñoso hola de mamá.&lt;br /&gt;--Hola, quién habla?&lt;br /&gt;--Mamá, soy yo!&lt;br /&gt;--Mijita!!! Mijita!!Mijita!!!&lt;br /&gt;--Esto no se corta!!!&lt;br /&gt;--¿Qué es lo que se tiene que cortar?&lt;br /&gt;--La llamada, mamá. No puse monedas y seguimos hablando.&lt;br /&gt;--Siempre te avisé que Dios existe y tú siempre tan descreída.&lt;br /&gt;Conversaron dos horas. Cada vez que se acercaba una persona para hablar, Mariel tapando el tubo con una mano le pedía por favor si podía ir a otra cabina que ella estaba haciendo una llamada al extranjero. Hasta que llegó una argentina, y al poco rato aquella esquina se constituyó en una pequeña Latinoamérica, un nuevo Estado en Europa, sin constitución pero con teléfono.&lt;br /&gt;En esas dos horas de conversación, madre e hija no lograron encausar la conversación hacia temas importantes. Los nervios y la sorpresa, las concentraban más en el placer de escuchar que en encontrar un hilo lógico y adecuado de diálogo. Hablaban del tiempo atmosférico de allá y de aquí, de tonterías de vecinos, etc. Se interrumpían permanentemente, queriendo hablar de todo, pero sin profundizar en nada. En determinado momento, la argentina y su tribu, le hicieron saber por señas muy claras a Mariel que tenía que dejar la cabina, el primer golpe de estado en la flamante república. Ella entonces se despidió y confiando que continuara el bendito desperfecto, le prometió a su madre que volvería a llamarla mañana. Al otro día, por las dudas, llevó hasta el teléfono la cajita del té, donde guardaba las pesetas para el alquiler, para no generar preocupaciones en su mamá, en el caso que la cabina ya estuviera arreglada. Pero se llevó la cajita sólo para sacar un poquito de ella, el necesario para explicar que la cabina ya la habían arreglado y no era gratis como el día anterior. Cuando llegó y no vio a nadie temió lo peor. Y luego, después del hola, efectivamente la llamada se cortó porque había probado sin poner dinero. Puso algunas monedas de cien pesetas en la ranura inclinada y volvió a discar.&lt;br /&gt;-- Cuidado mamá que estoy poniendo monedas de las grandes que caen como granizo.&lt;br /&gt;-- No importa mijita, son sólo monedas.&lt;br /&gt;-- Pero no te imaginas con la velocidad que caen y con estas monedas y unas billetes más, pago el alquiler mamá.&lt;br /&gt;Pero resulta que ahora la madre se había preparado en buena forma, como veintisiete años antes cuando se sentaba para dar de mamar, para una conversación muy larga y donde se tocaran asuntos serios y vitales para las dos. Mariel no sabía como parar la catarata de preguntas maternas acerca de su vida en Barcelona y miraba, muy nerviosa, como bajaba el té en la cajita. Y después de diez minutos y miles de pesetas que la máquina muy bien arreglada se tragaba,&lt;br /&gt;-- Mijita tengo una sorpresa para ti. El padre Santiago te quiere saludar.&lt;br /&gt;-- Mamá!!! Me estoy gastando el alquiler y voy a tener que venir a vivir a esta cabina…&lt;br /&gt;-- Hola Mariel, te habla el padre Santiago, ¿cómo estás?&lt;br /&gt;-- Bien, pero con mucha prisa porque mamá no entiende que hoy no es gratis.&lt;br /&gt;-- Ten paciencia, Dios todo lo arregla. Te quería dejar un beso. Siempre te recuerdo con tu vestidito rosa cuando tomaste la comunión, estabas preciosa…..&lt;br /&gt;-- Me emocionaría más si esta llamada la pagara el Vaticano.&lt;br /&gt;-- No le dije hasta ahora nada a tu mamá, pero no puedo dejar de hablarlo contigo ahora, porque hay un tema muy importante….&lt;br /&gt;-- Bien rapidito que ya no tengo monedas para poner.&lt;br /&gt;-- Escucha, escucha por favor, sólo un segundo más: en las fotos que me mostró tu mamá, observé que tu marido es el mismo que yo casé hace diez meses con una vecina de nuestro barrio y que está pronta para ir para allá...&lt;br /&gt;---Qué?!!!!!&lt;br /&gt;--- Hola, hola, ¿me escuchas?,… Mariel, ¿me escuchas?.. paso el teléfono a tu mamá que te quiere decir algo….&lt;br /&gt;La cabina quedó vacía, la puerta abierta, el tubo colgando, la cajita de té en el piso, pero se oía una voz, mijita!,mijita!, mijita!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luis Silva Schultze (Cataluña, 2009)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-3749635803549321350?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/3749635803549321350/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/12/hoy-les-presento-este-cuento-de-luis.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/3749635803549321350'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/3749635803549321350'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/12/hoy-les-presento-este-cuento-de-luis.html' title=''/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-3768513705412577237</id><published>2009-11-26T19:55:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.741-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pablo Galante (Uruguay1969)'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] poesía uruguaya contemporánea'/><title type='text'>un poco de luz para un día viernes demasiado nublado</title><content type='html'>Después de unos días, estamos nuevamente on line. Hoy es un poco rápido, porque es de madrugada, en una noche de relativo insmonio. Estoy aqui sólo para traerles luciérnagas y otras letras que exhalan el verano que ya se aproxima. Pablo Galante, uruguayo (viviendo en el paisito) nos ha enviado sus textos, de los cuales hoy posto apenas uno. Vendrán otros después.&lt;br /&gt;Agradecimientos al autor, y a todos, que disfruten el poema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Leyenda de Luciana&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;por Pablo Galante&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volaban luciérnagas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y el muchacho dijo Ana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(la comunión de los mares comenzaba)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cantaban las sirenas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;se batían las espumas con las algas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;alguien brotaba desde el centro de las almas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;estambres en el aire la poesía navegaba&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;quilla rápida y agua salada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“ahora tenemos luz y ana”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;volaban luciérnagas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;las sombras se acomodaron&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a besarse en la barcaza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo Galante es uruguayo, nacido en 1969, biografía más detallada de este autor, y más poemas, pueden ser leídos en el site de Elecciones Afectivas del Uruguay (vide la entrada para este site en la lista de blogs)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-3768513705412577237?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/3768513705412577237/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/un-poco-de-luz-para-un-dia-viernes.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/3768513705412577237'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/3768513705412577237'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/un-poco-de-luz-para-un-dia-viernes.html' title='un poco de luz para un día viernes demasiado nublado'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-7727119145080361361</id><published>2009-11-23T14:31:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.750-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Taller literario'/><title type='text'>Taller de Literatura (bilingüe) en Porto Alegre</title><content type='html'>Estoy lejos del blog hace varios días, por motivos de fuerza mayor, pero prometo que será por poco tiempo. Estoy en deuda con varias personas que me han escrito durante este breve receso, a través de nuestro e-mail, con aportes o comentarios para el blog, que prometo actualizar tan pronto como me sea posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También me gustaría contarles, en particular para los hispanohablantes que viven en Porto Alegre, que la idea del Taller Literario está cobrando fuerza por estos pagos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Surgido de la necesidad de escribir, para acompasar nuestros exilios interiores de todo tipo, el Taller (aún sin nombre) promete constituirse como un espacio de lecto-escritura, de creación poética, o simple ejercicio de escritura que permita ficcionalizar la vida cotidiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, convidamos a todos los interesados de Porto Alegre a unirse a esta iniciativa, serán bienvenidos todos los amantes de la literatura en portugués o esapañol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contactos: &lt;a href="mailto:veronicaperez@terra.com.br"&gt;veronicaperez@terra.com.br&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-7727119145080361361?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/7727119145080361361/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/taller-de-literatura-bilingue-en-porto.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/7727119145080361361'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/7727119145080361361'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/taller-de-literatura-bilingue-en-porto.html' title='Taller de Literatura (bilingüe) en Porto Alegre'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-753161850099764785</id><published>2009-11-11T16:39:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.866-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] narrativa uruguaya contemporánea'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Duilio Luraschi (Uruguay 1963)'/><title type='text'>para los amantes de lo ominoso</title><content type='html'>&lt;em&gt;Los dejo hoy con otro imperdible cuento del uruguayo Duilio Luraschi. Un poco de lumbre siniestra para el medio de la semana...Como siempre, estamos abiertos para comentarios, mensajes o preguntas a los escritores que nos envían sus textos, así como otras sugerencias de autores para postar. Buena lectura a todos. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Silencio&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;por Duilio Luraschi&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba sentado en un banco frente al cementerio. Vivía a media cuadra de la puerta de entrada. Allí, el muro se alargaba, siempre igual, hasta el arroyo, que en ese entonces era apenas un hilito de agua maloliente bordeado de sauces, con sus largas ramas hinchadas por la humedad, que caían, flácidas, sobre la basura que todos arrojaban. Estaba sentado en el banco de piedra mientras esperaba que el ómnibus pasara.&lt;br /&gt;Trabajaba al otro lado de la ciudad, en una carpintería pequeña, que pertenecía a la viuda del último de los dueños del molino. Como el molino quebró, ella dedicó lo que quedaba de la herencia a poner un negocio de maderas, cosa muy común por aquellos días.&lt;br /&gt;Yo no era de la zona. Había llegado con Sara, mi esposa, y mis dos hijos pequeños no hacía tanto tiempo, y nos habíamos instalado en una casa antigua pero luminosa en una calle angostísima, que nacía en la ruta y moría en el arroyo. Los vecinos eran pocos, ya que nadie quería vivir frente al cementerio.&lt;br /&gt;Los niños crecieron entre perros de caza, criando renacuajos, buscando tesoros debajo de las piedras, como todos los niños de la zona, pero había algo en el varón que lo distinguía de los otros: desde que llegó al lugar no dijo palabra. Tenía tres años cuando decidimos dejar nuestro pueblo, cerca de Cerrillos, para probar fortuna en una ciudad un poco más grande. La niña en ese entonces tenía ocho años, pero el varón, de seis, no decía palabra.&lt;br /&gt;El médico del pueblo, un hombre grandote, de pelo rasurado, nos indicó un pase para un especialista, pero todos los especialistas vivían en la capital, y si bien las cosas no me iban mal en el trabajo, no tenía el dinero suficiente para la consulta ni para nuestro desplazamiento. Además la carpintería tenía un pedido mensual de tres ataúdes finos, que requerían de todo mi esfuerzo. Los otros, los cajones simples de pino, los hacían dos jóvenes aprendices, pero los trabajos importantes me los encomendaban a mí, cosa que me llenaba de orgullo.&lt;br /&gt;El cura párroco nos había dicho que teníamos que dar nuestro hijo a la Iglesia. Su silencio era un misterio divino, quizá un llamado del Señor para que el niño ingresara a las filas del sacerdocio. Sara insistía con que lo llevásemos al monasterio pero yo me negaba una y otra vez, con la esperanza que el muchacho se curara, que como calló así, de un solo golpe, comenzara a hablar del mismo modo. Cada noche, al llegar a la casa, me quedaba observándolo. Él permanecía siempre en su silla, en silencio, y nada se escapaba de sus ojos, vivaces, pero de su boca no salía una sola palabra.&lt;br /&gt;Como no podía ir a la escuela se quedaba con Sara y la ayudaba con mínimas tareas de la casa, como secar los trastos o hacer las camas. En las horas que tenía libres cruzaba al cementerio, y recorría con su dedo índice todas las lápidas y las cruces. También dibujaba. Sus dibujos eran extrañísimos, llenos de líneas de colores vivos y brillantes, enmarcados con un trazo de por lo menos un dedo de ancho, del negro más intenso. El cura párroco insistía que eran luces celestiales pero yo me negaba a que mi hijo pasara el resto de su vida encerrado en una celda en alguna abadía en medio del campo.&lt;br /&gt;Me acercaba hasta él, sonriendo, y le pegaba suavemente en el hombro con el puño. Él levantaba la vista pero sólo quedaba mirándome.&lt;br /&gt;Yo estaba sentado, frente a la puerta del cementerio y pensaba en todo eso.&lt;br /&gt;El ómnibus demoraba, así que me puse a armar un cigarrillo. Silbaba una vieja canción, que oía cantar a mi madre cuando era pequeño. Acostumbraba a silbar, lentamente, entonado, cuando estaba solo o aburrido, cuando el tiempo se hacía eterno, como ese día en que esperaba que apareciese el ómnibus que nunca llegaba.&lt;br /&gt;Y allí estaba, sentado, haciéndome sombra con el ala más ancha del sombrero, armando un cigarrillo sin premura, dejando que el tiempo pasara.&lt;br /&gt;En ese instante llegó Coitiño, con su andar lento, pausado, y se paró frente a mi.&lt;br /&gt;- ¿Quién murió hoy?&lt;br /&gt;- No sé -dije, mientras seguía con mi cigarro.&lt;br /&gt;- ¿Cómo que no sabe?&lt;br /&gt;- Hace rato que estoy acá sentado pero no vi ningún cortejo.&lt;br /&gt;- ¿Y no le hicieron algún encargo especial?&lt;br /&gt;- Ninguno. Tres cajones por mes. Lustrados, con cruz y aros de bronce. Como todos los meses: tres cajones de los buenos.&lt;br /&gt;Coitiño frunció el ceño, como si lo que yo le había dicho no fuese cierto. Pero yo no lo sabía. No lo supe hasta que llegué a la carpintería.&lt;br /&gt;Era tiempo de elecciones y un muchacho regordete pasó, montado en su bicicleta enorme, con un altavoz anunciando que iba a hablar el diputado Ibáñez en el Club Social esa noche. Parecía que en cada pedaleada dejaba la vida, y decenas de gotitas de sudor le caían por toda la frente, zigzagueando, hasta el cuello de la camisa. No le importó que pasara frente al campo santo, siguió con su parlante a viva voz, mientras pedaleaba.&lt;br /&gt;Por fin se vio, a lo lejos, el ómnibus, que por el polvo que levantaba me di cuenta que traía apuro por llegar a tiempo a su destino. Me paré en medio de la calle e hice señas con los dos brazos.&lt;br /&gt;Era el único ómnibus que había en la zona y cruzaba la ciudad de norte a sur, la bordeaba en parte y volvía a cruzarla de oeste a este. Como ya había hecho parte del recorrido encontré un único asiento. Estaba sobre la rueda, que parecía que de un momento a otro fuera a estallar por el calor del asfalto y la velocidad que el conductor le infringía.&lt;br /&gt;- Llega tarde -dijo la viuda.&lt;br /&gt;- Es por el ómnibus, usted sabe.&lt;br /&gt;- Cámbiese de ropa y comience con un nuevo pedido. Es un ataúd especial. Quiero que luzca perfecto. Elija el mejor y apróntelo como si fuese para usted mismo.&lt;br /&gt;Una vez que la dueña se marchó pregunté quién era el difunto.&lt;br /&gt;Parecía que el único en el pueblo que no lo sabía era yo. Y Coitiño, pensé después, recordando nuestra charla en el cementerio. La voz se había corrido desde temprano en la mañana cuando encontraron al diputado Ibáñez muerto, en un lugar impropio.&lt;br /&gt;- Pero si yo oí el aviso del acto en el Club Social - repliqué.&lt;br /&gt;- Lo que pasa es que el aviso estaba pago y como el dueño del altavoz no quiso devolver el dinero, el partido lo obligó a dar toda la vuelta al pueblo.&lt;br /&gt;En ese momento apareció la viuda, dándose golpecitos de palma contra su muslo generoso, y me indicó los últimos detalles.&lt;br /&gt;Trabajé con esmero toda la mañana.&lt;br /&gt;A eso de las doce los muchachos salieron a comer, pero yo me quedé porque el pedido era urgente.&lt;br /&gt;Ya casi había terminado cuando escuché que alguien entraba por la puerta principal. Apretaba el último tornillo, aferrando la gran cruz con el Cristo a la tapa, por lo que no alcé la cabeza hasta que oí una voz profunda de hombre que decía:&lt;br /&gt;- ¿Está pronto el ataúd?&lt;br /&gt;Cuando levanté la vista lo vi.&lt;br /&gt;- ¿Está pronto? -insistió la voz grave.&lt;br /&gt;Yo no pude decir palabra. Era el diputado Ibáñez. Llevaba un traje habano y camisa blanca de seda, pero, cosa rara en él, no traía lazo o corbata.&lt;br /&gt;Entonces, por la misma puerta por donde entró, apareció mi hijo con una bolsa con comida. El niño pasó delante de él, y una vez que estuvo al lado le acarició la cabeza, con cariño, como solía hacerlo en las reuniones políticas con los hijos de los correligionarios. Yo me adelanté unos pasos y lo traje conmigo. El niño dejó todo sobre una mesita llena de herramientas y se quedó así, como siempre, mirando.&lt;br /&gt;El diputado estuvo largo rato observando mi trabajo. Era, sin lugar a dudas, el mejor ataúd que había preparado. Una vez satisfecho, se marchó, lentamente, mientras se alisaba el cuello de su camisa.&lt;br /&gt;El niño permanecía en un rincón, armando casitas con trozos de madera y corcho, deshechos que muchas veces iban a la estufa o al asador. Parecía tranquilo, inmerso en sus construcciones, que se elevaban unos veinte centímetros de la mesa, y que semejaban pequeños panteones de un imaginario cementerio. El niño estaba absorto en su juego mientras yo sólo alcanzaba a lustrar una y otra vez la cruz del féretro. Cuando llegaron mis compañeros estaba sentado junto al cajón, en total silencio.&lt;br /&gt;Entraron a las risas, golpeándose los hombros, y se pusieron a trabajar de inmediato, sin tomarme en cuenta, como si estuviesen inmersos en su propio mundo.&lt;br /&gt;Entonces pensé que todo había sido una broma; que ellos me habían mentido acerca del muerto; que el fallecido podía haber sido el doctor o el Intendente, quizá la esposa de Ladislao Guerra, hombre de mucho dinero capaz de pagar un cajón de lujo.&lt;br /&gt;No podía haber visto a un fantasma. Además había oído claramente el altavoz anunciando su mitin en el Club Social esa misma noche. Seguramente ese par de rufianes eran de otro partido. Ellos seguían riéndose mientras lustraban sus cajones; se tiraban con tarugos y viruta, como si hubiesen recibido una buena noticia o simplemente riendo como tontos que no tienen en qué pensar sino en divertirse.&lt;br /&gt;El tonto he sido yo, me decía, cómo pude creerle a ese par de cretinos.&lt;br /&gt;- Ustedes me mintieron -les dije- No fue el diputado Ibáñez el que murió. ¿Para quién es este cajón tan lujoso?&lt;br /&gt;Los muchachos dejaron de reír de inmediato. Tobías, el menor, fue hasta la piecita del fondo y trajo el diario local. En la página fúnebre habían por lo menos seis avisos: de su esposa, de sus hijos, del Partido, del Club Albatros. Hasta había un editorial, escrito por un tal Javier Jancovics, que elogiaba ampliamente a su correligionario e invitaba al sepelio, donde habría una pequeña oratoria.&lt;br /&gt;No hablé más del asunto. Terminé mi trabajo y volví a casa. Llevaba a mi hijo de la mano. Le acariciaba suavemente la cabeza y pensaba que el diputado Ibáñez había hecho lo mismo, unas horas antes.&lt;br /&gt;Sara me esperaba con el diario sobre la mesa. Era el diario que había visto en la carpintería. Mi hija vino corriendo del fondo y nos besó a su hermano y a mí.&lt;br /&gt;Apenas llegué, me puse a recordar nuestro primer día en esa casa: el muro ciego del cementerio en la vereda de enfrente, la dueña, con su cara alargada, que culminaba en una nariz musculosa, como la trompa de un zorro; aquellas personas que se acercaron para darnos la bienvenida.&lt;br /&gt;No sabía bien por qué, pero me venían, en oleadas, todos esos recuerdos. Entonces salí al jardín y quedé observando, desde la verja, la puerta del cementerio. Los cipreses giraban de modo casi imperceptible. Entré. Sara ya estaba sentada a la mesa.&lt;br /&gt;- ¿Viste quién murió? -preguntó.&lt;br /&gt;No contesté. Esperaba que ella me lo dijera.&lt;br /&gt;- El diputado Ibáñez -dijo, en seguida, mientras servía un plato con trozos generosos de torta de vainilla.&lt;br /&gt;- Hoy lo vi - le dije.&lt;br /&gt;Se hizo un silencio y proseguí:&lt;br /&gt;- Hoy lo vi. Estaba terminando su ataúd cuando apareció por la puerta. Preguntó por su féretro. Quería saber si estaba pronto.&lt;br /&gt;- Estás cansado -dijo Sara.&lt;br /&gt;- No estoy cansado, lo vi.&lt;br /&gt;Entonces ella se puso a cortar más trozos de torta, haciendo un montoncito con las migas, que llevó hasta la cocina.&lt;br /&gt;Mi hijo observaba, por la puerta entreabierta de la habitación, la gran cruz de hierro forjado, y trataba de dibujarla en una hoja de papel garbanzo. Mi hija jugaba en el patio.&lt;br /&gt;Yo quedé pensando, con la vista perdida en la mancha de humedad que ocupaba el techo y parte de la pared del fondo.&lt;br /&gt;Se hizo la noche.&lt;br /&gt;Cuando reaccioné, vi a mi hijo que, poniéndose el dedo índice sobre sus labios, me hacía una pequeña seña para que guardara silencio.&lt;br /&gt;Entonces comprendí todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DUILIO LURASCHI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Cuento de “Las fieras” Caracol al Galope, 2002).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-753161850099764785?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/753161850099764785/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/para-los-amantes-de-lo-ominoso.html#comment-form' title='1 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/753161850099764785'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/753161850099764785'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/para-los-amantes-de-lo-ominoso.html' title='para los amantes de lo ominoso'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-9120394913376746581</id><published>2009-11-10T04:25:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.857-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hebert Abimorad (Uruguay 1953)'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] poetas uruguayos en la diáspora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] poesía uruguaya contemporánea'/><title type='text'>Uruguay en Gotemburgo</title><content type='html'>Hoy tengo el placer de postar un conjunto de versos sobre el exilio, gentilmente cedidos para el blog por el poeta uruguayo Hebert Abimorad, residente en Gotembugo. La distancia entre Porto Alegre y Montevideo, y más aún, de Gotemburgo, hicieron que su obra fuese para mí, hasta el momento, totalmente desconocida. No fue poca mi sorpresa al entrar en su página -que encanta al lector desde el vamos, por su sobria belleza y cuidadosa propuesta estética, que ya merece de por sí varias visitas detenidísimas- no fue poca mi sorpresa entonces al depararme con una obra densa y consolidada, que va mucho más allá de la autoreferida frugalidad de los poemas. Nos encontramos allí en presencia de la obra de un autor en el sentido último de la palabra, de la construcción de un estilo, con su verdadera etimologia de "estilete" (corte, marca) que hace de la heteromía su más rico juego poético. Estoy en deuda entonces con el autor, por postar tan pequeña referencia de una obra de ese calibre, pero confío en que los lectores harán su debida visita a la página de Abimorad para descubrir por si mismos la carismática propuesta de este autor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL VIENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento golpea&lt;br /&gt;Mi cara desnuda/ Una y otra vez&lt;br /&gt;Encojo mis hombros/ Frunzo mi boca&lt;br /&gt;El viento golpea/ Una y otra vez&lt;br /&gt;A la distancia/ Una brisa&lt;br /&gt;Cálida y sonora/ que se detiene&lt;br /&gt;En el viento frío&lt;br /&gt;Que golpea mi cara/ Una y otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOS MÍOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;allí estaban&lt;br /&gt;con la brisa de diciembre&lt;br /&gt;entre manos y pañuelos&lt;br /&gt;allí estaban&lt;br /&gt;allí estaban los míos&lt;br /&gt;un corto silencio&lt;br /&gt;pedí disculpas por la demora&lt;br /&gt;y retomamos la conversación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HEBERT ABIMORAD&lt;br /&gt;de Poemas Frugálicos, ediciones Libertarias España 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visite el site del escritor&lt;br /&gt;http://www.abimorad.just.nu/&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-9120394913376746581?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/9120394913376746581/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/uruguay-en-gotemburgo.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/9120394913376746581'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/9120394913376746581'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/uruguay-en-gotemburgo.html' title='Uruguay en Gotemburgo'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-4821808124561506419</id><published>2009-11-09T04:31:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.847-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] cronistas uruguayos en la diáspora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julio Fernando Gil Diaz (Uruguay 1963)'/><title type='text'>irreverentes sagas migratorias...</title><content type='html'>Hoy tuve un feliz comienzo de día, cuando recibí por mail la contribución del uruguayo Fernando Gil, cuyo trabajo realmente no conocía, para nuestro blog.&lt;br /&gt;Una nota de humor para la mañana del lunes, y que bueno que haya producciones de este tipo también, que sacuden por su irreverencia, si no, que duros serían los "exilios". Gil nos trae la voz, por veces tragicómica, del payador Guayberto, y quien podría no encontrar allí, en la sonoridad retumbante de ese "guay"...la saga de tantos hijos del Uruguay. Preciosa contribución para el blog. Gracias al autor por la entrega, y aqui va el texto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL DESARRAIGO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por Julio Fernando Gil Diaz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tuve opción ni salida&lt;br /&gt;al momento de partir,&lt;br /&gt;solo me quería ir&lt;br /&gt;y poder cambiar mi vida.&lt;br /&gt;En esa especie de huida&lt;br /&gt;en que me guío el impulso&lt;br /&gt;quemé todos los recursos&lt;br /&gt;para cumplir ese sueño&lt;br /&gt;dejé el calor hogareño&lt;br /&gt;y a España le puse curso...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abandonar mi país,&lt;br /&gt;fue algo terrible y osado,&lt;br /&gt;si alguien me hubiera aclarado&lt;br /&gt;todo lo que se vendría&lt;br /&gt;paños fríos le pondría&lt;br /&gt;a ese impulso incontenible...&lt;br /&gt;Aunque parezca increíble&lt;br /&gt;hoy le aseguro a cualquiera&lt;br /&gt;que no encontrarás afuera&lt;br /&gt;cosas que ahí son posibles...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso va mi experiencia,&lt;br /&gt;lo advierto con claridad,&lt;br /&gt;que solo es “mi verdad”&lt;br /&gt;sin pretensión ni creencia&lt;br /&gt;de constituir la esencia&lt;br /&gt;del vivir de un emigrado,&lt;br /&gt;quiero dejarlo aclarado&lt;br /&gt;antes de hacer mi relato&lt;br /&gt;y hecho público ese dato&lt;br /&gt;sigo con el recitado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer gran desarraigo,&lt;br /&gt;disculpen que así los peche,&lt;br /&gt;fue el frasco ‘e dulce de leche&lt;br /&gt;que por olvido, no traigo.&lt;br /&gt;De pique yo me distraigo&lt;br /&gt;y al hacer el equipaje&lt;br /&gt;con el estrés por el viaje&lt;br /&gt;y mil detalles ignotos&lt;br /&gt;tengo ese momento choto.&lt;br /&gt;¡¡¡Crimen, desastre y ultraje!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego al aeropuerto voy&lt;br /&gt;y como un inmenso río&lt;br /&gt;desfilan enfrente mío&lt;br /&gt;otros chicos como yo.&lt;br /&gt;Lo que Uruguay no nos dió&lt;br /&gt;buscaremos por el norte&lt;br /&gt;y allí mismo se da el corte&lt;br /&gt;empezando de movida&lt;br /&gt;efectos de la partida...&lt;br /&gt;Duro pa’l que lo soporte...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El avión ya carretea,&lt;br /&gt;levanta vuelo y me aleja&lt;br /&gt;de mi tierra, de mi vieja,&lt;br /&gt;todo lo que me rodea...&lt;br /&gt;Dejo a mi vista que vea&lt;br /&gt;por última vez la rambla,&lt;br /&gt;que se achica y que se ensambla&lt;br /&gt;al paisaje y al contorno...&lt;br /&gt;Y ahí juro que retorno&lt;br /&gt;pa’ revivir esa estampa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Al barrio, sí que se extraña!!&lt;br /&gt;Porque acá es bien diferente,&lt;br /&gt;¿será que el frío a la gente,&lt;br /&gt;la contamina y la daña?.&lt;br /&gt;La integración que se empaña,&lt;br /&gt;que se complica y se opaca&lt;br /&gt;pues te tildan de “sudaca,”&lt;br /&gt;solo por ser extranjero...&lt;br /&gt;Se olvidan... fueron pioneros,&lt;br /&gt;sin tildarlos de “europeacas”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el final yo quisiera&lt;br /&gt;dejar un mensaje claro&lt;br /&gt;el desarraigo es muy caro&lt;br /&gt;y antes de hacerlo pensá&lt;br /&gt;que el dejarlo todo atrás&lt;br /&gt;es duro y deja secuelas.&lt;br /&gt;Y si al final te desvela&lt;br /&gt;el sueño de ser feliz&lt;br /&gt;no olvides a tu país...&lt;br /&gt;¡Y regresá en cuanto puedas!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guayberto, el uruguayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio Fernando Gil Díaz (Montevideo-Uruguay, 1963)&lt;br /&gt;Del autor por él mismo:&lt;br /&gt;Empleado -con título de Procurador (que no ejerzo) producto de una abortada carrera de Abogacía- encontré en la escritura una vocación desconocida. La oportunidad expresiva que la revista La ONDA digital me diera, permitió comenzar un derrotero literario que comparto con miles de cybernautas que visitan la red.&lt;br /&gt;Artículos publicados también en el mensuario Participando (órgano de prensa del Movimiento de Participación Popular), sobre la temática del frustrado Voto Epistolar, fueron parte del caudal de notas de opinión escritos a ese respecto.&lt;br /&gt;Gracias a la pertinaz inspiración de Sylvia Roig, fue posible escribir la historia ficticia de un uruguayo emigrado en ocasión de la crisis del año 2002 que sufriera el Uruguay, y que permitiera recrear las peripecias vividas por miles de compatriotas que partieron al exilio en busca de una oportunidad que no tenían en su tierra. "Walberto ó Guayberto, el uruguayo" fue presentado en ocasión de la Feria del Libro del año 2007, sin apoyo editorial que posicionara siquiera el tema en las noticias editoriales del momento.&lt;br /&gt;En medio de una campaña electoral vibrante y comprometida, semanalmente dejamos nuestras notas de opinión en un mero intento de dar a conocer nuestra opinión a quienes nos halagan con su lectura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para quien quiera acompañar el Trabajo de Fernando en la internet, siguen los links&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Perro Gil elperrogil@gmail.com&lt;br /&gt;"Lea al Perro Gil en La ONDA digital: www.laondadigital.com"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blog "El Rincón del Perro Gil":&lt;br /&gt;http://elperrogil.blogspot.com/&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-4821808124561506419?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/4821808124561506419/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/irreverentes-sagas-migratorias.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/4821808124561506419'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/4821808124561506419'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/irreverentes-sagas-migratorias.html' title='irreverentes sagas migratorias...'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-5816922399063238507</id><published>2009-11-08T09:02:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.896-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] momento Juan Gelman'/><title type='text'>la carne y la nervadura de la lengua</title><content type='html'>¿Cuál es la lengua que se habla en un exilio? ¿La del país que recibe, la del país de donde se viene, o alguna otra? Todos los que por alguna razón vivimos fuera de la lengua materna sabemos que no hay una respuesta unánime para esa pregunta. Muchos vivimos en una tercera o cuarta lengua, mucho más funcional, personal, cargada de afectos y significaciones.&lt;br /&gt;Para los poetas, la invención (o el descubrimiento) de esa otra lengua, que viene de forma fragmentada, desde abajo, de algún territorio exiliado pero intacto de la lengua, es bastante crucial. Siempre me fascinó la forma en que Gelman se refiere a esa búsqueda: cuenta que cuando llegó a Italia, inmediatamente comenzó a escribir poemas en italiano arcaico (lengua exiliada) para poder hacer frente al italiano moderno, aquella lengua que llegaba para él, dispuesta a arrollarlo, con una músicalidad absolutamente sedutora y avasalladora. Pero es en los poemas de Dibaxu que Gelman lleva hasta las últimas consecuencias este descubrimiento/invención de la otra lengua. En los poemas de Dibaxu, escritos entre 1983 y 1985, Gelman se escribe en zefradi, una lengua casi extinguida, y se traduce él mismo en español - SU español, permeado de colquialismos, voces arcaicas y referencias al tango rioplatense-.&lt;br /&gt;"Necesité viajar al idioma del Cid -hoy llamado sefardí o ladino-, tal vez para explorar la carne y la nervadura de la lengua, tal vez porque el exilio me empujó al territorio más exiliado de la lengua. No lo sé."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Forma singular que tiene este poeta viajar por el filo de la lengua, perforar su sonoridad, acosarla, triturarla, molerla hasta extraer de ella el jugo de la raíz primera: tal vez eso quiera decir Gelman, con la expresión "polvo de exilio".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, por ser domingo, los dejo con esta preciosidad que son los poemas del Dibaxu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(PS: Entrevistas a Gelman pueden ser leídas en el site http://www.sololiteratura.com/gel/gelmanprincipal.htm)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;XV&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;tu boz sta escura&lt;br /&gt;di bezus qui a mí no dieras/&lt;br /&gt;di bezus qui a mí no das/&lt;br /&gt;la nochi es polvu dest'ixiliu/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tus bezus inculgan lunas&lt;br /&gt;qui yelan mi caminu/y&lt;br /&gt;timblu&lt;br /&gt;dibaxu dil sol/&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tu voz está oscura&lt;br /&gt;de besos que no me diste/&lt;br /&gt;de besos que no me das/&lt;br /&gt;la noche es polvo de este exilio/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tus besos cuelgan lunas&lt;br /&gt;que hielan mi camino/y&lt;br /&gt;tiemblo&lt;br /&gt;debajo del sol/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;V&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;quí lindus tus ojus/&lt;br /&gt;il mirar di tus ojus más/&lt;br /&gt;y más il airi di tu mirar londji/&lt;br /&gt;nil airi stuvi buscandu:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la lampa di tu sangri/&lt;br /&gt;sangri di tu solombra/&lt;br /&gt;tu solombra&lt;br /&gt;sovri mi curasón/&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;qué lindos tus ojos/&lt;br /&gt;y más la mirada de tus ojos/&lt;br /&gt;y más el aire de tus ojos cuando lejos miras/&lt;br /&gt;en el aire estuve buscando:&lt;br /&gt;la lámpara de tu sangre/&lt;br /&gt;sangre de tu sombra/&lt;br /&gt;tu sombra&lt;br /&gt;sobre mi corazón/&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-5816922399063238507?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/5816922399063238507/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/la-carne-y-la-nervadura-de-la-lengua.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/5816922399063238507'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/5816922399063238507'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/la-carne-y-la-nervadura-de-la-lengua.html' title='la carne y la nervadura de la lengua'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-1578415690049254998</id><published>2009-11-07T05:00:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.838-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Robert Hirigoyen (Uruguay 1957)'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] narrativa uruguaya contemporánea'/><title type='text'>Del baúl de los recuerdos: verse partir</title><content type='html'>Buenos días. Hoy los dejo con este breve relato del escritor y amigo Robert Hirigoyen (Uruguay, 1957)que recuperé directamente del baúl de los recuerdos. Me encanta la forma en que el escritor coloca todo su peso en el papel de la mirada, que se torna más significativa cuanto menos visible se encuentra del objeto a ser mirado. El no verse - condición unívoca de todas las situaciones de migración, que el escritor capta aqui de forma sensible - facilita la separación, o la eterniza? En todo caso, lo que este cuento sugiere, es que aunque algunos vayan y otros queden, hay un mismo lazo que reúne al que se queda y al que se va, o como dijo mejor Vallejo, postado en el Prólogo de este blog, "Algo te identifica...". Buena lectura para los que siguen el blog, Verónica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;LA ÚLTIMA DESPEDIDA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Robert Hirigoyen &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El avión -que lo llevaría a otras tierras a hacer mucho dinero para después volver a buscarla- estaba pasando bastante cerca de donde ella y todos los que se despedían de alguien se habían puesto para ser vistos.&lt;br /&gt;No se llegaba a distinguir quién saludaba a quién, pero se veían personas que movían las manos, pañuelos y ropas de colores. Cualquiera de esas manos levantadas podía ser la de ella; entonces, todas las manos levantadas eran importantes.&lt;br /&gt;Casi enseguida, como estaba previsto, el avión comenzó a girar suavemente sobre sí mismo y fue tomando más velocidad, alejándose.&lt;br /&gt;La distancia que los separaba permitía esos pocos mágicos momentos en los que no es necesario mirarse para despedirse.&lt;br /&gt;Basta con adivinarse.&lt;br /&gt;La gente empezó a bajar para irse del aeropuerto. Ya habían cumplido. Pero ella seguía allí, sin saber que hacer con sus manos, silenciosas y desubicadas como nunca.&lt;br /&gt;Una intensa bocanada de aire caliente le recordó que el avión levantaba vuelo y se dio cuenta que él ya no distinguía nada detrás de los vidrios.&lt;br /&gt;Tal vez los otros ya estuvieran sentados pensando en el viaje, pero él, estaba segura, seguiría mirando hacia donde ya no quedaba nadie, aunque ella, estaba seguro, seguiría allí.&lt;br /&gt;Saludaron entonces, por última vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Robert Hirigoyen&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Robert Hirigoyen (Uruguay 1957) publicó sus primeros relatos en el libro colectivo Hijos de Nadie (Montevideo: Proyección/Fundación,1993). Este relato pertenece a su primer libro de cuentos, escrito entre 1991 y 1995, Un Pino Seco LLeno de Piñas (Montevideo:Grupo Lector Universo, 1995).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-1578415690049254998?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/1578415690049254998/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/del-baul-de-los-recuerdos-verse-partir.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/1578415690049254998'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/1578415690049254998'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/del-baul-de-los-recuerdos-verse-partir.html' title='Del baúl de los recuerdos: verse partir'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-4614588265606739391</id><published>2009-11-06T04:18:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.830-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] poetas uruguayos en la diáspora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] poesía uruguaya contemporánea'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Verónica Pérez (Uruguay 1969)'/><title type='text'>la falta del otro...más vértigos</title><content type='html'>La lectura de Vértigo (ver el postaje anterior) me recordó un poema o breve relato que escribí hace mucho tiempo. Hubo una primera imagen, escrita en los primeros años de vivir en Porto Alegre, que era la de la mujer, el perro, la catedral. El texto quedó sin conclusión hasta 2009. En ese año tuve la oportunidad de conocer, por mi trabajo, a una migrante transexual, que no tenía casa, vivía en los hoteles de la ciudad, y con la cual mantuve largas conversaciones, una de ellas, memorable, dentro de una pequeña iglesia. A partir de ese encuentro tan poco convencional, recuperé el trocito de poema, que así tomó su forma actual. No resisto la tentación de postarlo aqui, porque parece hacer un diálogo complementar con el cuento anterior de Duilio.&lt;br /&gt;Yo creo firmemente en las interconexiones literarias, un texto siempre lleva a otro. Es por eso que este blog es una invitación a la lecto/escritura permanente. Salut!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LA MALAMADA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;aquí la íntima carne&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;vencida de esperarlo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;huye del hambre del perro de la calle&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la malamada corre con su blusa de lana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por la ciudad arisca&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;las palomas se caen como sombras de los negros balcones&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;las dalias se resecan en los muros de tierra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y en la feria se queman las últimas manzanas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;el olor rancio a café se mezcla con el wisky&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y las flores de los bares&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;mientras la malamanda espera en las esquinas del mundo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a su hombre que nunca vino a arrebatarle&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la soledad amarga de los niños sin padre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sin saber donde ha sido el país de las violetas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;buscando para siempre las cinco de la tarde&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la malamada se deshace como un jazmin que cae&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por el desagüe sucio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a la deriva del cielo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a donde mundo se han llevado el amor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;pregunta inmensa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y me han dejado tan sola en la garganta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en la pequeña calle&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la catedral retumba de ladridos y pasos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Verónica Pérez, Intermitencias 2009)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-4614588265606739391?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/4614588265606739391/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/la-falta-del-otromas-vertigos.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/4614588265606739391'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/4614588265606739391'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/la-falta-del-otromas-vertigos.html' title='la falta del otro...más vértigos'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-7852145069973816874</id><published>2009-11-06T04:07:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.808-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] narrativa uruguaya contemporánea'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Duilio Luraschi (Uruguay 1963)'/><title type='text'>de vértigos y ciudades</title><content type='html'>Las ciudades son entidades metafísicas. Basta estar en una ciudad desconocida para sentir su presencia, su mirada, y a veces, su amenaza latente. La ciudad a veces nos seduce, nos llama. Otras se torna hostil: nos traga, nos empuja, nos atropella. A veces es la ciudad de siempre, que se torna arisca, silenciosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continúo postando textos del uruguayo Duilio Luraschi. En este caso, es uno de los textos que Duilio disponibilizó para postar en este blog. Hay tantos otros...pero vamos con este.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;VERTIGO (La cidudad)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Duilio Luraschi&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camina, casi corre, entre un mundo de gente por la avenida principal. Su pelo ondulante, trigo pálido, juega suertes de ondas marinas con una suave brisa de otoño.&lt;br /&gt;Apurada, distraída, sus ojos grises miran al infinito y sus botas de cuero la llevan, rápido.&lt;br /&gt;Cruza la calle en rojo, esquiva un puñado de gente, baja un segundo a la calle, sigue. Una vidriera, dos, tres, corren a su lado. Al pasar una parada, observa el reloj descuidado de una persona apurada, sí, son casi las cinco. Sigue. Aprieta el paso. Sopla un suspiro entre dientes. Fulmina con su vista a un piropeador pasajero. Un bocinazo. Levanta el brazo y sigue. Las nubes surcan de derecha a izquierda algo así como un cielo raso, los grises cambian. Enfrente demuelen una casa veinte obreros (van a edificar apartamentos). Camina. Quieren venderle algo, camina, gente en la plaza, un monumento, sigue, gente pidiendo, camina. Un ómnibus repleto de carne y ropa. Un perro levanta la pata. Sigue. Amarilla, casi corre, a saltitos, una baldosa floja, camina. Llega.&lt;br /&gt;Por fin.&lt;br /&gt;Es la dirección. Sube los ojos al cielo. Dos, cuatro, seis, siete. Séptimo piso. La ventana está abierta. Pulsa el timbre y al instante es atendida. Le abren, entra, camina. Llega al ascensor, pulsa el llamador y espera. Sube. Cuatro, cinco, seis, siete. Séptimo piso. Cierra apresuradamente el ascensor. Ya le abren la puerta del 701.&lt;br /&gt;- Buenas tardes.&lt;br /&gt;Entra. Como siempre diez pasos de moquette hasta el balcón. Le abren la puerta corrediza: la ciudad. Toda. Llena. Mira la calle. Toda. Llena.&lt;br /&gt;Siete, seis, cinco, cuatro...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DUILIO LURASCHI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Cuento de “Vértigo” Vintén Editor, 1995.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-7852145069973816874?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/7852145069973816874/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/de-vertigos-y-ciudades.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/7852145069973816874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/7852145069973816874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/de-vertigos-y-ciudades.html' title='de vértigos y ciudades'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-6958301767749729075</id><published>2009-11-05T12:39:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.766-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[..]clásicos de la poesía en español'/><title type='text'>Poeta en New York (Federico García Lorca)</title><content type='html'>Siguiendo la linea asociativa de las ciudades, hoy me ha venido a la memoria Poeta en New York, de Garcia Lorca. Obra no tan difundida en las escuelas uruguayas, pero a mi ver, una de las más bellas del poeta. Los versos de Lorca en este período de su obra dejan al lector de Romancero Gitano en vilo, con la sensación de estar leyendo otro poeta, tal es la transformación de su lírica, si bien mantiene la belleza intacta en todo lo que escribe.&lt;br /&gt;Poeta en New York es un conjunto de poemas escrito entre 1929 y 1930, período en que Lorca vivió becado en los Estados Unidos (forma que un amigo suyo encontró de substrairlo del peligroso panorama español de la época). Lorca ya se había dejado impresionar por el surrealismo de Dali. El paisaje de la metrópolis, los efectos de la industrialización acelerada en estruendoso contraste con la España campesina, hacen el resto. Los sonidos de la nueva lengua, las imágenes, colores,olores van a operar una revolución. Lo que ya le era familiar, también abunda: aquí y allá, los mismos pobres, los mismos excluidos. Los negros, los pobres, los obreros, como antes los gitanos, pasan a ser el centro de sus poemas y su reflexión social:"Yo creo que el ser de Granada me inclina a la comprensión simpática de los perseguidos. Del gitano,del negro, del judio…, del morisco, que todos llevamos dentro", dirá Lorca en sus anotaciones poéticas. Mirada lúcida de un artista sobre la gran ciudad, que dice sin ambiguedades: "yo no he venido a ver el cielo"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dejo con el poeta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Poeta en New York&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelta a la ciudad&lt;br /&gt;Oficina y denuncia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Federico García Lorca&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debajo de las multiplicaciones&lt;br /&gt;hay una gota de sangre de pato.&lt;br /&gt;Debajo de las divisiones&lt;br /&gt;hay una gota de sangre de marinero.&lt;br /&gt;Debajo de las sumas, un río de sangre tierna.&lt;br /&gt;Un río que viene cantando&lt;br /&gt;por los dormitorios de los arrabales,&lt;br /&gt;y es plata, cemento o brisa&lt;br /&gt;en el alba mentida de New York.&lt;br /&gt;Existen las montañas, lo sé.&lt;br /&gt;Y los anteojos para la sabiduría,&lt;br /&gt;Lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo.&lt;br /&gt;Yo he venido para ver la turbia sangre,&lt;br /&gt;la sangre que lleva las máquinas a las cataratas&lt;br /&gt;y el espíritu a la lengua de la cobra.&lt;br /&gt;Todos los días se matan en New York&lt;br /&gt;cuatro millones de patos,&lt;br /&gt;cinco millones de cerdos,&lt;br /&gt;dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,&lt;br /&gt;un millón de vacas,&lt;br /&gt;un millón de corderos&lt;br /&gt;y dos millones de gallos&lt;br /&gt;que dejan los cielos hechos añicos.&lt;br /&gt;Más vale sollozar afilando la navaja&lt;br /&gt;o asesinar a los perros&lt;br /&gt;en las alucinantes cacerías&lt;br /&gt;que resistir en la madrugada&lt;br /&gt;los interminables trenes de leche,&lt;br /&gt;los interminables trenes de sangre,&lt;br /&gt;y los trenes de rosas maniatadas&lt;br /&gt;por los comerciantes de perfumes.&lt;br /&gt;Los patos y las palomas&lt;br /&gt;y los cerdos y los corderos&lt;br /&gt;ponen sus gotas de sangre&lt;br /&gt;debajo de las multiplicaciones;&lt;br /&gt;y los terribles alaridos de las vacas estrujadas&lt;br /&gt;llenan de dolor el valle&lt;br /&gt;donde el Hudson se emborracha con aceite.&lt;br /&gt;Yo denuncio a toda la gente&lt;br /&gt;que ignora la otra mitad,&lt;br /&gt;la mitad irredimible&lt;br /&gt;que levanta sus montes de cemento&lt;br /&gt;donde laten los corazones&lt;br /&gt;de los animalitos que se olvidan&lt;br /&gt;y donde caeremos todos&lt;br /&gt;en la última fiesta de los taladros.&lt;br /&gt;Os escupo en la cara.&lt;br /&gt;La otra mitad me escucha&lt;br /&gt;devorando, orinando, volando en su pureza&lt;br /&gt;como los niños en las porterías&lt;br /&gt;que llevan frágiles palitos&lt;br /&gt;a los huecos donde se oxidan&lt;br /&gt;las antenas de los insectos.&lt;br /&gt;No es el infierno, es la calle.&lt;br /&gt;No es la muerte, es la tienda de frutas.&lt;br /&gt;Hay un mundo de ríos quebrados&lt;br /&gt;y distancias inasibles&lt;br /&gt;en la patita de ese gato&lt;br /&gt;quebrada por el automóvil,&lt;br /&gt;y yo oigo el canto de la lombriz&lt;br /&gt;en el corazón de muchas niñas.&lt;br /&gt;Óxido, fermento, tierra estremecida.&lt;br /&gt;Tierra tú mismo que nadas&lt;br /&gt;por los números de la oficina.&lt;br /&gt;¿Qué voy a hacer?, ¿ordenar los paisajes?&lt;br /&gt;¿Ordenar los amores que luego son fotografías,&lt;br /&gt;que luego son pedazos de madera&lt;br /&gt;y bocanadas de sangre?&lt;br /&gt;San Ignacio de Loyola&lt;br /&gt;asesinó un pequeño conejo&lt;br /&gt;y todavía sus labios gimen&lt;br /&gt;por las torres de las iglesias.&lt;br /&gt;No, no, no, no; yo denuncio.&lt;br /&gt;Yo denuncio la conjura&lt;br /&gt;de estas desiertas oficinas&lt;br /&gt;que no radian las agonías,&lt;br /&gt;que borran los programas de la selva,&lt;br /&gt;y me ofrezco a ser comido&lt;br /&gt;por las vacas estrujadas&lt;br /&gt;cuando sus gritos llenan el valle&lt;br /&gt;donde el Hudson se emborracha con aceite.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-6958301767749729075?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/6958301767749729075/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/poeta-en-new-york-federico-garcia-lorca.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/6958301767749729075'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/6958301767749729075'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/poeta-en-new-york-federico-garcia-lorca.html' title='Poeta en New York (Federico García Lorca)'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-5081194292113539063</id><published>2009-11-04T03:45:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.876-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] momento Juan Gelman'/><title type='text'>Velorio del Solo (Juan Gelman 1961)</title><content type='html'>&lt;em&gt;Buen día. Siguiendo con la metáfora del huésped (que somos todos si no huéspedes en este mundo que nos miró llegar y nos mirará partir)hoy pensé en postar un poema de Gelman que tiene, curiosamente, el mismo título que el cuento de Duilio.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Huésped&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad inmóvil brilla bajo la luna,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;alguien sin embargo ha encendido mi corazón,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;arde contra el silencio de las viejas paredes,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo este fuego me acompaña en la ciudad nocturna y&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;fría,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;es la ciudad a la que siempre entro por primera vez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;se calla frente a mí como un desconocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien sin embargo me ha amado antes de aquí,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sobre estas piedras nos besamos a través de la noche,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;alguien también tembló por mí bajo las madrugadas de&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ceniza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La impiadosa ciudad nunca da coartadas,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;quién sino ella ha encendido este fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Gelman, El juego en que andamos 1956-1958)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-5081194292113539063?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/5081194292113539063/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/velorio-del-solo-juan-gelman-1961.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/5081194292113539063'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/5081194292113539063'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/velorio-del-solo-juan-gelman-1961.html' title='Velorio del Solo (Juan Gelman 1961)'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-9053257555626286212</id><published>2009-11-03T07:11:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.818-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] narrativa uruguaya contemporánea'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Duilio Luraschi (Uruguay 1963)'/><title type='text'>El huésped</title><content type='html'>por Duilio Luraschi&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hechos datan de la primera vez que estuve en Paysandú, cuando, sin fervor ni fastidio, caí en una sucesión de días interminables que comenzaron el 10 de setiembre y no culminaron después de la boda, ni tampoco cuando Elisa subió al autobús que la llevaría, ya encinta, de su casa a Young, para hacer no sé qué encargo de telas para el ajuar del niño.&lt;br /&gt;Yo pasaba largas horas de ocio, tratando de encontrar una buena razón para quedarme, asistir al parto o ayudar a Toñito con sus clases de historia.&lt;br /&gt;Sin lugar a dudas, Aurora sabía que no era ni una ni otra la verdadera razón, y trataba de indagar qué hacía yo por las tardes, encerrado en mi pieza, con un montón de libros ajados y amarillentos.&lt;br /&gt;En realidad no hacía nada. Leía sí, un poco, para sobrellevar la espera, pero ni yo mismo sabía por qué esa pereza por partir, qué era lo que me retenía en la ciudad.&lt;br /&gt;Había llegado de Santa Fe para el casamiento de Elisa con uno de los jóvenes más ricos del lugar, “una fiesta de las de aquellas”, me decía antes de subir al tren, y ya llevaba un mes y medio en la casa de mi tía.&lt;br /&gt;Con el tiempo tomé una rutina que comenzaba temprano, con una caminata de cerca de dos horas, seguida de un buen rato de lectura de los diarios y revistas locales y aquellos traídos desde Montevideo. La lectura casi siempre se prolongaba hasta el almuerzo. Después: nada. Sólo algún martes iba al Club Social donde Amanda Casacueva leía, entre un público no mayor a seis personas, sus poemas románticos.&lt;br /&gt;Fue en un recital de Amanda que conocí a Emilio.&lt;br /&gt;Era un muchacho callado, de unos veintipocos años, huesudo bajo trajes grises y grandes, con cara de ratón, que escondía detrás de unos lentes tan finos y livianos que dudo que tuviesen aumento.&lt;br /&gt;Hicimos gran amistad con Emilio.&lt;br /&gt;Se pasaba largos días y semanas tratando de hallar el rostro de Mr. Hyde en la prosa de Kafka. A veces caminábamos hasta el río y pensábamos instalar un puesto con libros en el embarcadero. “Libros del mar” decía Emilio con cierto entusiasmo. “Libros de arte” decía yo mientras alzaba una y otra, las manos sobre mi cabeza.&lt;br /&gt;Un día me invitó a su casa. Me dio la dirección en un trocito de papel de estraza con la indicación “Golpear muy suave”.&lt;br /&gt;Llegué pasadas las siete y media. Estaba oscureciendo y el viento -demasiado cálido- presagiaba lluvia para esa madrugada o quizás para la media noche.&lt;br /&gt;Me paré frente a la casa, añosa y sombría, y respiré hondo, en medio de un jardín repleto de flores y arbustos pequeños.&lt;br /&gt;No tardó mucho en abrir una puerta grande que crujió horriblemente hasta que quedó atascada, como con un tope, por lo que tuve que pasar de lado, mientras extendía la mano a Emilio que estaba saludándome.&lt;br /&gt;Había llevado una botella de chianti y un paquete con fruta seca. El tomó todo con ambas manos, se llevó la botella por un corredor oscuro hasta la cocina y la trajo abierta. Sacó del aparador dos copas de cristal, que brillaban como si fuesen nuevas, y las llenó de vino hasta el borde.&lt;br /&gt;Llevábamos hora y media charlando de libros y pinturas, cuando se oyó un alarido. Era un chillido muy fuerte, como el grito de algún animal o el llanto desgarrado de un niño. Emilio dejó de hablar de inmediato y fue hasta las habitaciones que se encontraban al fondo, detrás de la sala y la cocina. No podía ver bien de cuál provenía el aullido porque el corredor torcía en un breve codo y además carecía totalmente de luz a gas o eléctrica.&lt;br /&gt;Emilio regresó en unos minutos pero no habló del asunto. La conversación derivó en trivialidades por un buen rato hasta que, en medio de la cena, dijo al pasar:&lt;br /&gt;- Mamá quiere conocerte. Yo le comenté que habías llegado de Argentina y a ella le gusta que le hablen de viajes.&lt;br /&gt;- ¿Está aquí? - dije, estirando el cuello hacia el corredor oscuro.&lt;br /&gt;- Mamá va a quedar encantada contigo. No le gustan las personas que hablan a gritos y tu forma pausada y calma le va a agradar.&lt;br /&gt;Luego de la cena me enseñó una tonada que había compuesto recientemente. Era un minué, o al menos eso me pareció en un primer momento. Lo tocó con gran entusiasmo en un clavicordio que se hallaba a un lado, junto al jarrón chino y el cuadro de la batalla de Azincourt, detrás de la colección de botellitas de licor y whisky.&lt;br /&gt;Al finalizar le dije “ya es tarde”, tomando el reloj de bolsillo con ambas manos, para luego guardarlo con gesto ceremonioso. Me gustaba que me observaran cuando hacía todo ese aspaviento.&lt;br /&gt;Emilio abrió la puerta con dificultad mientras me palmeaba la espalda, y, una vez más de lado, pasé el umbral, ahora fresco y húmedo.&lt;br /&gt;Al llegar a la verja creí oír nuevamente el aullido. Volví la cabeza pero la puerta ya estaba cerrada. Apenas se podía ver una luz tenue detrás de las cortinas de brocato.&lt;br /&gt;Las calles estaban vacías y caminé a paso firme hasta casa de tía Aurora.&lt;br /&gt;En la estación se había instalado -parece que hace un buen tiempo- un señor muy viejo y flaco, que pasaba gran parte del día enderezando unos clavitos pequeños y oxidados que recogía aquí o allá, y luego, cuando estaban rectos y brillantes, los metía con sumo cuidado en grupos de tres, en un bollón de vidrio grueso (probablemente de dulce de leche).&lt;br /&gt;Cuando me acercaba, él levantaba la cabeza y sin dejar de golpetear sobre el cordón de la vereda hacía un gesto impreciso a modo de saludo.&lt;br /&gt;No intercambiaba con él más que eso: un cabeceo ligero o un “parece que va a ser un lindo día”.&lt;br /&gt;Una tarde, cuando el tedio me dominó entre las moscas y un calor húmedo sofocante, salí a dar un paseo.&lt;br /&gt;Iba caminando lentamente, balanceándome, con el pañuelo secándome la frente y el sombrero echado para atrás como lo había visto llevar a Humphrey Bogart en una película de vermut en Buenos Aires. Al llegar a la estación vi una vez más al hombre viejo y me acerqué a saludarlo.&lt;br /&gt;Al oírme, y sin levantar la vista de los clavitos me dijo:&lt;br /&gt;- ¿Usted es amigo de ese muchacho?&lt;br /&gt;- ¿Qué muchacho?- pregunté con gran asombro.&lt;br /&gt;- Ese que vive a tres calles, en la casa de verjas negras.&lt;br /&gt;- ¿Emilio? ¿Usted lo conoce?&lt;br /&gt;- ¿Y usted?&lt;br /&gt;El anciano siguió enderezando los clavos en silencio. Había dado por finalizada la conversación.&lt;br /&gt;Tía Aurora insistía en averiguar que me traía entre manos y hacía un sin fin de preguntas mientras cenábamos en la cocina.&lt;br /&gt;Llegó el martes y fui nuevamente a un recital de Amanda. Emilio estaba esperándome en la puerta. Fumaba uno de esos cigarrillos de hoja negra detrás de una boquilla de nácar.&lt;br /&gt;La lectura finalizó temprano y los dos nos fuimos caminando hasta su casa.&lt;br /&gt;- Va a llover- dije y miré al cielo.&lt;br /&gt;- ¿Pasás a tomar un café con brandy?&lt;br /&gt;- Mejor me voy antes que empiece la tormenta.&lt;br /&gt;- ¿Le tenés miedo a las tormentas?&lt;br /&gt;- Sólo cuando tengo que regresar a casa caminando.&lt;br /&gt;- ¿Y a los vampiros?&lt;br /&gt;Hice un gesto con el brazo, que él interpretó como un saludo de despedida y cerró la puerta con un “Buenas noches”.&lt;br /&gt;Elisa llegó de Young con una valija repleta de nansú y gasas. Tía Aurora, sin querer ser grosera, sugería que yo partiera, y me daba una infinidad de consejos para el viaje.&lt;br /&gt;Cuando empezó a traer regalos para mamá y María Laura entendí que había estado mucho tiempo en su casa, así que pensé, más que en volver a Santa Fe, conseguir un hotel barato o una pensión para no molestar a nadie y seguir disfrutando de aquellos días de vacaciones.&lt;br /&gt;Emilio me invitó a quedarme en su casa pero me pareció mejor la idea del hotel.&lt;br /&gt;Encontré uno a pocas cuadras del centro. Estaba limpio y podía pagarlo, además anunciaba “Desayuno incluido: té o café y dos medialunas”. La ciudad era realmente amable, con tardecitas de calor y gente en las confiterías. Todo era como cuando tenía doce años y pasaba los veranos en Santa Lucía. Iba y venía en mi bicicleta roja, con un canasto de mimbre sobre la rueda y el manillar. Deseaba que el verano no terminara y que las clases de francés se postergaran hasta julio o agosto.&lt;br /&gt;El hotel era pequeño, con no más de doce habitaciones. La mía daba a la calle, con un balcón donde habían colocado una jaula de hierro con dos cardenales.&lt;br /&gt;En el baño encontré, detrás de la cortina descolorida y gastada, una bañera esmaltada, de un verde suave, esmeralda, con bordes ribeteados en negro, y cuatro patas de piedra simulando horribles garras con seis dedos que culminaban en uñas afiladas.&lt;br /&gt;Sentí cierta curiosidad y decidí darme un baño en ella. Abrí el grifo lo más que pude y comencé a desvestirme mientras observaba el agua caer en un chorro continuo que se perdía bajo el vapor del fondo de la bañera.&lt;br /&gt;Una vez que el agua llegó a una altura considerable me metí lentamente, primero un pie, luego el otro, para sentarme, recostarme y zambullirme por completo.&lt;br /&gt;Enseguida asomé la cabeza por el borde de la tina y observé a mi alrededor. Tenía los oídos completamente tapados y todo me parecía una filmación muda, como las que veía en el cine Palace.&lt;br /&gt;Luego sumergí una vez más la cabeza y creí oír voces.&lt;br /&gt;Eran unas voces que producían ecos en mi cabeza. Primero lejanas, luego instaladas en medio de mi cráneo.&lt;br /&gt;Eran Elisa y tía Aurora hablando de alguien (luego me di cuenta que se referían a mí).&lt;br /&gt;“Tenemos que hablar con el Intendente al respecto” dijo Elisa.&lt;br /&gt;“No, mejor con la Liga de Comerciantes. Ellos son muy influyentes. El diputado Paz les debe muchos favores” dijo mi tía.&lt;br /&gt;“Con cualquiera, pero hay que hablar cuanto antes. El no puede seguir quedándose en esta ciudad”.&lt;br /&gt;“Hoy mismo hablo con los delegados. Lo obligaremos a marcharse”.&lt;br /&gt;Alcé la cabeza de la bañera. Todo seguía igual, en sepulcral quietud y silencio.&lt;br /&gt;Me paré de inmediato, tomé el toallón que habían dejado en un aro de madera gris y comencé a frotarlo en mi cuerpo.&lt;br /&gt;Mientras me vestía no hacía otra cosa que recordar la extraña conversación.&lt;br /&gt;Salí a la calle sin saber dónde ir por lo que decidí caminar hasta la plaza.&lt;br /&gt;A unas diez o doce cuadras encontré un grupo de gente apretada como avispas frente al camoatí y en el centro un ventrílocuo sentado con su muñeco. No oí la larga conversación que mantenían, que indudablemente estaba llena de situaciones cómicas, sólo me detuve en los rasgos del muñeco, y cada vez me convencía más de que era igual a mí.&lt;br /&gt;De repente sentí que la gente se daba cuenta y me observaba sobre los hombros, con el rabillo del ojo, que se golpeaban con el codo y volvían a mirarme de soslayo. Minutos después me fui cabizbajo y sonrojado, antes de que el artista terminara el acto.&lt;br /&gt;Llegué a casa de Aurora, que me recibió más amable que en otros días. Me invitó con mate y tostadas y me dijo que quería que conociese a unas personas.&lt;br /&gt;- Quiero que te relaciones con gente de aquí. Son unos señores muy influyentes- dijo mientras volvía a enrollar la lana en la madeja que uno de los gatos había abierto y desordenado.&lt;br /&gt;Yo, que por un momento quedé observando el cucú salir y entrar, indeciso, del reloj de roble tallado, dije:&lt;br /&gt;-Sí, sí, claro. Cuando quieras.&lt;br /&gt;Dejé a tía Aurora en el patio de su casa, entre malvones y siempre vivas, y regresé al hotel.&lt;br /&gt;Me senté a los pies de la cama y quedé inmóvil por un buen rato. Enseguida comencé a desabrocharme los cordones de los zapatos, para desvestirme después y darme un baño.&lt;br /&gt;Me tiraba, con golpecitos de palma, agua en el pecho y en la espalda, sobre la cabeza. Entonces, cuando ya tenía el pelo mojado por completo, me sumergí en la bañera.&lt;br /&gt;Abrí los ojos debajo del agua tibia y cristalina, y vi mis manos moverse como buscando un punto de apoyo. Oí, entonces, dos voces que se acercaban.&lt;br /&gt;“Me parece que tenemos poco tiempo” dijo la mujer “el partirá en pocos días”.&lt;br /&gt;“No quiero hacerle daño. No a él” dijo el hombre, que enseguida me di cuenta que era Emilio.&lt;br /&gt;“No debés mezclar en esto los sentimientos” replicó la mujer.&lt;br /&gt;“Muy bien, entonces será mañana” dijo Emilio, y las voces se perdieron en el agua.&lt;br /&gt;Saqué la cabeza por encima de los bordes de la tina y luego salí de un envión mojando todo a mi paso hasta llegar a la mesa de noche. Saqué del cajón un pañuelo y sequé completamente mi cara mientras me observaba en el espejo.&lt;br /&gt;La noche fue cálida, llena de mosquitos y grillos. Dormí poco, y lo poco que dormí estuvo invadido de pesadillas.&lt;br /&gt;La encargada del hotel, que siempre estaba detrás de la baranda del recibidor, ocupaba gran parte del día en trasplantar flores silvestres, de macetas pequeñas (a veces eran latas de duraznos) a otras más grandes y nuevas.&lt;br /&gt;Al verme siempre preguntaba si ése era mi último día en la ciudad. Su esposo, un hombre cincuentón pero consumido, se encontraba siempre en medio de montañas de papeles, libretas de banco y facturas de luz y agua.&lt;br /&gt;Saludé cortés, como siempre y fui a casa de Emilio.&lt;br /&gt;En la estación se encontraba nuevamente el anciano de los clavos, pero esta vez no levantó la cabeza del suelo. Estaba machacando una y otra vez el mismo clavito, que ya estaba recto como un florete y brillaba por las muescas que le producían los golpes. Sin embargo él seguía martillándolo.&lt;br /&gt;Emilio me recibió en la sala. Vestía una bata azul con arabescos sobre la ropa de calle que disimulaba un pañuelo de seda.&lt;br /&gt;- Quiero que vengas esta noche -dijo- mamá quiere conocerte.&lt;br /&gt;- ¿A qué hora te parece mejor?- pregunté.&lt;br /&gt;- A las diez.&lt;br /&gt;Tomamos café irlandés e intercambiamos libros (yo me llevé un “Decamerón” con ilustraciones antiguas y un tratado sobre la novela rusa).&lt;br /&gt;Como no tenía mucho que hacer y tía Aurora se mantenía distante, volví al hotel para hojear los libros.&lt;br /&gt;Una vez en la cama, descalzo pero vestido, me vinieron unas ganas irresistibles de darme otro baño.&lt;br /&gt;El agua resonaba opaca formando miles de burbujas en el fondo de la tina.&lt;br /&gt;Me aferré a sus lados y me metí de a poquito.&lt;br /&gt;Una vez en la bañera, sumergí mi cabeza en el agua.&lt;br /&gt;Comencé a oír las voces nuevamente. Eran voces extrañas. Una, con gran dificultad, advertí que era la del anciano de la estación.&lt;br /&gt;“¿Cuántos le parece que serían suficientes?” preguntó.&lt;br /&gt;“Creo que no más de treinta” dijo el ventrílocuo.&lt;br /&gt;“Son buenos clavos, la mayoría de acero. Estoy seguro que le vendrán bien”.&lt;br /&gt;“Eso espero. A mí me da mucha pena desprenderme del muñeco, pero este encargo es algo especial” dijo el ventrílocuo.&lt;br /&gt;“¿Le pagaron bien?” preguntó el viejo.&lt;br /&gt;“Buen dinero” concluyó el ventrílocuo, y las voces desaparecieron.&lt;br /&gt;Salí de la bañera desconcertado. Estaba cansado. Las piernas apenas podían sostenerme en pie.&lt;br /&gt;La puerta retumbó con varios golpes en tandas de dos.&lt;br /&gt;- ¿Quién es?- pregunté.&lt;br /&gt;- La Sra. Mirta. Tiene un llamado telefónico en recepción.&lt;br /&gt;- Por favor, tome el mensaje -dije mientras me secaba.&lt;br /&gt;Era tía Aurora. Dejó dicho que me esperaba en su casa esa noche a las diez. Pidió que vistiera formal ya que irían personas muy importantes.&lt;br /&gt;Recogí el mensaje, lo doble en cuatro y salí a la calle. Era una tardecita cálida y húmeda.&lt;br /&gt;Paré frente a un puesto de fruta y verdura y quedé observando los cajones apilados que se dividían en naranjas y rojos, verdes, morados.&lt;br /&gt;Tomé una manzana, la más grande, y la froté con fuerza en mi camisa. Se veía hermosa con la luz brillando en sus contornos. Entré y la coloqué sobre la balanza que en un plato tenía dos pesas pequeñas y una aún más chica, y en el otro una hoja de diario abierta en la página de avisos fúnebres.&lt;br /&gt;Detrás del mostrador, de los bollones de azúcar y yerba, había, en una jaula de madera con tejido fino y acerado, un casal de palomas blancas. Eran inmensas. Sus colas estaban abiertas y firmes como los dedos de la mano de un pianista. Se movían en forma ceremoniosa y lenta.&lt;br /&gt;Pagué mi fruta y la fui comiendo en el camino.&lt;br /&gt;A dos o tres cuadras del puesto oí que me llamaban. Al volverme vi al anciano de los clavos.&lt;br /&gt;- Señor, tengo que hablar con usted. Es algo que le va a interesar. Esta noche lo veo en la plaza, del lado sur. Voy a estar a eso de las diez.&lt;br /&gt;No le contesté. Quedé por unos instantes con la boca abierta. El dio por afirmativa mi respuesta y se marchó cojeando, sobre su bastón de mango de hueso.&lt;br /&gt;Entonces recordé a mi tía: en su casa a las diez, y recordé a Emilio: “a las diez”, pensé en el ventrílocuo y su muñeco, en el anciano de los clavos: a las diez en la plaza.&lt;br /&gt;De prono sentí un fuerte dolor en el cuello y en la espalda. Caminé unos cuantos pasos y regresé. Caminé en sentido contrario pero también regresé, y quedé inmóvil no sé por cuánto tiempo. Un miedo irracional vencía mis piernas.&lt;br /&gt;Metí la mano en el bolsillo del pantalón y saqué una billetera de piel de cocodrilo. Miré y sí, tenía dinero suficiente. Lo había decidido, no volvería al hotel. No vestiría formal, ni tomaría café con brandy, ni iría a la plaza, del lado sur, esa noche.&lt;br /&gt;Caminé a zancadas hasta la estación, cuidando no toparme con el anciano. Fui a la taquilla y pregunté por el tren a Montevideo.&lt;br /&gt;- Diez minutos - dijo en muchacho detrás de las rejas.&lt;br /&gt;Observé mi reloj una vez más. Metí la mano en el bolsillo del pantalón y pedí un boleto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DUILIO LURASCHI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Cuento de “El huésped”, Ediciones Aymara, 1999).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;DUILIO LURASCHI:&lt;/strong&gt; Nací en Montevideo, en el año 1963.&lt;br /&gt;Colaboré, desde 1984 con distintas publicaciones en Uruguay y en el extranjero: Bolivia, Suecia, Francia, México, E.U.A.&lt;br /&gt;Publiqué 8 libros todos de cuentos y relatos (Vértigo, El duelo, El huésped, Providencias, Las fieras, Montenegro, Las leyes, La frontera).&lt;br /&gt;Tengo una recopilación de mi obra: Estación Pereira.&lt;br /&gt;Integré también publicaciones colectivas: El lado oculto de la luna y La mirada escrita.&lt;br /&gt;Aparezco en el Nuevo Diccionario de la Literatura Uruguaya.&lt;br /&gt;Con algunos de mis cuentos se realizaron cómic (Vértigo) y dos cortometrajes: Error fatal y La fila.&lt;br /&gt;Fui jurado en el concurso anual de narrativa del Ministerio de Educación y Cultura (Uruguay).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-9053257555626286212?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/9053257555626286212/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/el-huesped.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/9053257555626286212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/9053257555626286212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/el-huesped.html' title='El huésped'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-6957885422808589815</id><published>2009-11-02T09:42:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.785-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alfredo Fressia (Uruguay 1953)'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] poetas uruguayos en la diáspora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] poesía uruguaya contemporánea'/><title type='text'>Los Emigrados</title><content type='html'>&lt;strong&gt;por Alfredo Fressia&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mandamos decir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pasa nuestra historia por la húmeda&lt;br /&gt;Galicia de las madres ni conoce el padre&lt;br /&gt;su Lombardía alcohólica. Los días&lt;br /&gt;se habían exiliado en su orden de partida&lt;br /&gt;y nunca fueron nuestras las líneas de las manos.&lt;br /&gt;La bahía en que la madre pobre nos nació&lt;br /&gt;de cara al mar para mejor aprender el abandono&lt;br /&gt;nos sube todavía hasta los ojos y el pasado&lt;br /&gt;tramaba desde siempre la futura&lt;br /&gt;geografía del polvo sin idioma.&lt;br /&gt;Tampoco se arrepienten las cifras del dolor&lt;br /&gt;ni es nuestro el inverso correo de las sombras&lt;br /&gt;veladas en las fotos que nos borran&lt;br /&gt;la cara del planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(De Noticias extranjeras, Montevideo: Ediciones del Mirador, 1984)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-6957885422808589815?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/6957885422808589815/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/los-emigrados.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/6957885422808589815'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/6957885422808589815'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/los-emigrados.html' title='Los Emigrados'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-8122288877712109551</id><published>2009-11-02T08:52:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.775-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] poetas uruguayos en la diáspora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] poesía uruguaya contemporánea'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Verónica Pérez (Uruguay 1969)'/><title type='text'>El contador de historias</title><content type='html'>&lt;strong&gt;por Verónica Pérez &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ah viejo alado de silueta tan blanca&lt;br /&gt;caminás todavía a la sombra de la higuera&lt;br /&gt;el bastón emparentado con las mismas ramas de la muerte&lt;br /&gt;que hoy se sacuden solas por mi inexistente glándula pineal&lt;br /&gt;qué humanos improperios guardabas&lt;br /&gt;bajo la boina proletaria&lt;br /&gt;cuando mirabas tus dedos cortados por el imperio ferroviario&lt;br /&gt;ya no contaste más historias de mansa nieve bucovina&lt;br /&gt;pasaste a esconder el otoño bajo el oro del alcohol&lt;br /&gt;los restos de polilla muerta bajo el peso de tu dedo&lt;br /&gt;desautorizaban con polvo de estrella&lt;br /&gt;tu mentira final&lt;br /&gt;nada sabremos - yo te prometo -&lt;br /&gt;de tus pálidos huérfanos&lt;br /&gt;de sus ojos pegados a los muelles del trasfondo&lt;br /&gt;porque el padre no bajaba nunca del navío varado&lt;br /&gt;y había aún el dolor de dos madres&lt;br /&gt;que se saludaban pequeñas en el medio del mar&lt;br /&gt;que diferencia habrá sin embargo&lt;br /&gt;si aquí o allá morían mariposas sin nombre&lt;br /&gt;y toda tu raza se te volvía arena&lt;br /&gt;entre una orilla y otra&lt;br /&gt;de la verdad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porto Alegre, 31/11/2009&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Verónica Pérez:&lt;/strong&gt;Nací en Montevideo en 1969. Integrante del Taller Universo entre 1991 y 1995 (Montevideo, Uruguay) publiqué mis primeros relatos en el volumen colectivo Hijos de Nadie (1993) y a continuación, di a conocer los primeros poemas/prosa en el libro unitario Que la noche se comporte por mí (1994). Actualmente vivo en Porto Alegre, Brasil, soy psicoanalista, y continúo dedicándome a la poesía. El texto postado corresponde a la serie Genealogías(Porto Alegre,2009). Otras publicaciones pueden ser leídas en el blog personal http://vaivenesinterludiosintermitencias.blogspot.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-8122288877712109551?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/8122288877712109551/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/el-contador-de-historias.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/8122288877712109551'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/8122288877712109551'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/el-contador-de-historias.html' title='El contador de historias'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-8988257842034757558</id><published>2009-11-02T08:36:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.887-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] momento Juan Gelman'/><title type='text'>Bajo la lluvia ajena (Juan Gelman)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Juan Gelman&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Serías más aguantable exilio, sin tantos profesores del exilio, sociólogos del exilio, poetas del exilio, llorones del exilio, alumnos del exilio, profesionales del exilio, buenas almas con una balancita en la mano pesando el más el menos, el residuo, la división de las distancias, el 2 X 2 de esta miseria.&lt;br /&gt;Un hombre dividido por dos no da dos hombres.&lt;br /&gt;Quién carajo se atreve, en estas circunstancias, a multiplicar mi alma por uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;roma/11-5-80&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierro los ojos bajo el solcito romano. Pasás por Roma, sol, y dentro de unas horas pasarás por lo que fue mi casa, no llevándome sino iluminando sitios donde falto, que reclamo, que reclaman por mí.&lt;br /&gt;Los vas a calentar de todos modos, exactamente cuando de frío temblaré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;roma/11-5-80&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre vino a América con una mano atrás y otra adelante, para tener bien alto el pantalón. Yo vine a Europa con una alma atrás y otra adelante, para tener bien alto el pantalón. Hay diferencias sin embargo: él fue a quedarse, yo vine para volver. Hay diferencias, sin embargo? Entre los dos fuimos, volvimos, y nadie sabe todavía adónde iremos a parar.&lt;br /&gt;Papá: tu cráneo se pudre en la tierra donde yo nací, en representación de la injusticia mundial. Por eso hablabas poco. No hacía falta. Y lo demás - comer, dormir, sufrir, hacer hijos - fueron gestiones necesarias, naturales, como quien llena su libreta de ser vivo.&lt;br /&gt;Nunca te olvidaré, en la oscuridad del comedor, vuelto hacia la claridad de tus comienzos. Hablabas con tu tierra. En realidad, nunca te sacaste esa tierra de los pies del alma. Pieses llenos de tierra como silencio enorme, plomo o luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;roma/13-5-80&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-8988257842034757558?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/8988257842034757558/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/bajo-la-lluvia-ajena-juan-gelman.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/8988257842034757558'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/8988257842034757558'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/bajo-la-lluvia-ajena-juan-gelman.html' title='Bajo la lluvia ajena (Juan Gelman)'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-7399872804696330616</id><published>2009-11-02T08:25:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.905-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Luis Silva Schultze (Uruguay)'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] narradores uruguayos en la diáspora'/><title type='text'>¿Yo no seré como vos?</title><content type='html'>&lt;strong&gt;por Luis Silva Schultze&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras iba conduciendo su coche a las cuatro de la mañana por las Ramblas, Carlos se hacía la misma pregunta que lo mortificaba desde hacía dos meses: ¿volver al Uruguay querido o quedarse para estar al lado de su hijo de tres años de un matrimonio roto recientemente? Allá, donde lo esperaban sus raíces, habían estallado los cerrojos del día soñado durante siete años. Pero por otro lado, la retina de su conciencia no toleraba la imagen de un dedo índice señalando en un álbum de fotos, éste es tu papá, el que te escribe las cartas.&lt;br /&gt;Al detenerse en un semáforo en rojo, y con una rapidez asombrosa, se le subió una morocha pintadísima, que enseguida desnudó unas tetas exubertantes. Carlos protestó que no quería prostitutas, y menos travestis, pero ella, subiéndose el vestido azul y dando por terminada la jornada laboral, le pidió que la alcanzara hasta su apartamento, un kilómetro más adelante. La mujer fue contando que sus proyectos eran dejar la calle y poner una casa de antigüedades con una habitación dedicada sólo a mapas, aquellos que se trazaron cuando el hombre empezó a navegar por el Mediterráneo. La mención del mar, y el gusto en común por la historia, el arte y la geografía, lo llevó a Carlos a darse cuenta que no estaban tan lejos. ¿Y si vamos a ver salir el sol entre las rocas y las olas?&lt;br /&gt;Extrovertida y vital, ella se sentía febrilmente atraída por los ojos, la sensibilidad y la conversación interesante de Carlos. Esa noche, su noche, era clara porque no había salido la soledad, y el amanecer cercano prometía un amor rojo. Pero después que él rechazó varias veces sus besos y sus caricias, a ella le vinieron unas ganas de morirse más oscuras que el rimmel.&lt;br /&gt;Con tantas golondrinas de sexo volando entre la espuma ya iluminada, estrenando amistad, y con la voz quemada por el volcán de aquel tiempo de incertidumbres, Carlos se decidió a contar su problema :&lt;br /&gt;-Yo no volví a mi país por no abandonar a mi hijo. Y lo raro es que en los muchos casos que conozco, los hombres vuelven sin dudarlo. ¿Yo no seré como vos?&lt;br /&gt;Ella, con las tacones gastados de descifrar la humedad callejera de la vida, le dijo, mientras seguía tratando de abrazarlo:&lt;br /&gt;-Es muy fácil de saberlo. Tú cuando ves un hombre muy atractivo e interesante, como yo lo estoy viendo ahora, ¿no te da ganas de darle un beso en la boca?&lt;br /&gt;-No!!!!!!&lt;br /&gt;-¡¡¡Entonces no sos homosexual!!!&lt;br /&gt;El sol apareció frente al auto y se metió en la cabeza de Carlos dejando todo bien claro para siempre. Se concentró y cerrando los ojos, se volvió a presentar a sí mismo. Por eso no pudo oír a la mujer que se zambulló entre las rocas después de haber escrito con letras rojas en su parabrisas:&lt;br /&gt;Me voy para nacer otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Catalunyia, 2009.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-7399872804696330616?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/7399872804696330616/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/yo-no-sere-como-vos.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/7399872804696330616'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/7399872804696330616'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/yo-no-sere-como-vos.html' title='¿Yo no seré como vos?'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-420089642682419662</id><published>2009-11-02T07:50:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.758-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] momento César Vallejo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[..]clásicos de la poesía en español'/><title type='text'>Poemas Humanos (César Vallejo)...</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Algo te Identifica (César Vallejo, Poemas Humanos)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo te identifica con el que se aleja de ti, y es la facultad común de volver: de ahí tu más grande pesadumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo te separa del que se queda contigo, y es la esclavitud común de partir: de ahí tus más nimios regocijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dirijo, en esta forma, a las individualidades colectivas, tanto como a las colectividades individuales y a los que, entre unas y otras, yacen marchando al son de las fronteras o, simplemente, marcan el paso inmóvil en el borde del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo típicamente neutro, de inexorablemente neutro, interpónese entre el ladrón y su víctima. Esto, así mismo, puede discernirse tratándose del cirujano y del paciente. Horrible medialuna, convexa y solar, cobija unos y otros. Porque el objeto hurtado tiene también su peso indiferente, y el órgano intervenido, también su grasa triste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué hay de más desesperante en la tierra, que la imposibilidad en que se halla el hombre feliz de ser infortunado, y el hombre bueno, de ser malvado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejarse! Quedarse! Volver! Partir! Toda la mecánica social cabe en estas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paris (1923-1927)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-420089642682419662?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/420089642682419662/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/poemas-humanos-cesar-vallejo.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/420089642682419662'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/420089642682419662'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/poemas-humanos-cesar-vallejo.html' title='Poemas Humanos (César Vallejo)...'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2852815237180823751.post-142905945599671012</id><published>2009-11-01T13:56:00.000-08:00</published><updated>2010-03-30T16:36:12.796-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] poetas uruguayos en la diáspora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='[...] poesía uruguaya contemporánea'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Verónica Pérez (Uruguay 1969)'/><title type='text'>Cuenta regresiva y La olvidadiza</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Cuenta Regresiva&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mayo de 2009 recibí de una segunda madrepatria, ni siempre tan gentil, carta anunciándome que tendría, de ahí en adelante, nueva identidad. El intervalo de días entre esa comunicación y su acto jurídico correspondiente, me dejó varada en un puerto muy neblinoso, de dificultosa descripción. Pasé a perderme en las calles de una ciudad que ya conocía de memoria, y mi presencia física se especificaba siempre una hora antes o una hora después del conteo de todos los relojes. Cuando finalmente recibí el documento confirmé, como temía, que no traía en su lado opuesto un manual ilustrativo con los efectos biológicos y fisicoquímicos de esa transformación. Nadie supo decirme quien no era. Volví a casa con una especie de sentimiento odiseico. Como si hubiera viajado durante décadas por mares monstruosos y llegase finalmente a una Itaca donde, sin embargo, nadie me esperaba. Nadie, pero en fin, algunos fantasmas mal dibujados, me rodearon el asombro. Mi abuela probablemente, luminosamente reconocible por su columna de flores en coloración carmesí; las tías escondidas bajo apesadumbrados tules, exhalaban unánime disgusto por el exotismo del calor. Sólo la niña de capelina azul, bajada directamente del bus de mis crónicas adolescentes, parecía ajena a la maldad del sol. Fue la única que me apuntó, parsimoniosamente, el camino a seguir. Llegué a casa, prendí el micro, y escribí estos versos, “previamente llorados”, como dijo el buen maestro. Después vino el blog.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La olvidadiza&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo tenía un país amarillento&lt;br /&gt;un fugaz accidente geográfico donde poner el sol&lt;br /&gt;cuando la verdad se me moría de verguenza&lt;br /&gt;su luz era lejana pero ardía como lenta madera de descomposición&lt;br /&gt;descomprimiendo las represas del verano bajo mis pies&lt;br /&gt;o lloviendo de a ratos la luminosidad de las tardes invernales&lt;br /&gt;las cenizas que restaban me pintaban los dedos de silencio&lt;br /&gt;caducaban en una tierrita que se podía guardar&lt;br /&gt;en apretadas cajitas de madreperla cuando nos lanzábamos al mar&lt;br /&gt;como azules odiseos&lt;br /&gt;el país era bello cuando el color venía y ponía una amapola granate&lt;br /&gt;en la corona del sol&lt;br /&gt;el corazón de mi gente se incendiaba de impaciencia&lt;br /&gt;cuando cortaban sin permiso la cabeza de su rey&lt;br /&gt;o ponían pasionarias en la punta de las cometas&lt;br /&gt;para que volaran un poco más allá de las mañanas&lt;br /&gt;nada más recuerdo de ese país de asombros&lt;br /&gt;me olvidé del color de los jazmines en invierno&lt;br /&gt;o el gusto de las tibias baldozas en febrero&lt;br /&gt;tal vez se me han borrado de pura intermitencia&lt;br /&gt;los edificios bajos las grises mediatardes&lt;br /&gt;el muelle ensordecido de tiempo y lejanía&lt;br /&gt;las soleadas placitas impasibles&lt;br /&gt;la tibieza de oruga sempiterna&lt;br /&gt;la simplicidad del pájaro andador&lt;br /&gt;en los confines remotos de un verano&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porto Alegre, 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2852815237180823751-142905945599671012?l=exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/feeds/142905945599671012/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/cuenta-regresiva-y-la-olvidadiza.html#comment-form' title='0 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/142905945599671012'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2852815237180823751/posts/default/142905945599671012'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://exiliosmigracionesfronteras.blogspot.com/2009/11/cuenta-regresiva-y-la-olvidadiza.html' title='Cuenta regresiva y La olvidadiza'/><author><name>Verónica Pérez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14631439594811954123</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
